No todos los dioses griegos tenían la misma jerarquía, se puede plantear cuatro niveles:
Primordiales: Eran los que habían existido en los inicios del mundo como Caos, Gea, Urano, Cronos y los Titanes.
Olímpicos: Eran los más importantes y habitaban en el monte Olimpo, la cumbre más alta de Gecia, desde donde vigilaban el destino del mundo. El principal era Zeus y le seguían sus hermanos e hijos:
a) Hermanos:
Hera: Su esposa, protectora de matrimonios y nacimientos.
Démeter: De la agricultura y la tierra fecunda.
Hestia: Del hogar y guardiana del fuego familiar.
Poseidón: Del mar.
Hades: De las profundidades.
b) Hijos:
Afrodita: Del amor y la belleza.
Atenea: De la sabiduría y de la guerra.
Apolo: De las artes y las letras.
Ares: De la guerra.
Hefestos: Del fuego.
Artemisa: Cazadora, protectora de la castidad.
Hermes: Del comercio y de los viajeros.
Dionisos: Del teatro y vino.
Rurales y secundarios: Eran de menor jerarquía y se desenvolvían en torno a los dioses olímpicos o bien en un plano rural. Es el caso de deidades marítimas como Proteo, Anfítrite, Tritón, las Ninfas y las Nereidas; de los mensajeros y servidores como Iris, Ganímedes o Hebe; de Perséfone, hija de Démeter; o de las Musas, nueve diosas que inspiraban las artes y las letras y poseían dones proféticos.
