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lunes, 16 de septiembre de 2019

Tribunal del Consulado de Lima

El título formal es Real Tribunal del Consulado de Lima y fue establecido por Real Cédula por Felipe II, el 29 de diciembre de 1593; pero recién en 1613 empezó entró en funciones hasta 1886. Al momento de su funcionamiento se le conoció con el nombre de "Universidad de la Caridad" tomando después el nombre oficial de "Universidad de los Mercaderes de la ciudad de los Reyes, Reinos y Provincias del Perú, Tierra Firme y Chile".

A la cabeza de este tribunal estaba compuesto por un prior, dos cónsules y seis diputados. Estas autoridades eran elegidos en una junta general integrada por todos los comerciantes afiliados. En esta asamblea se elegían a treinta compromisarios y éstos elegían al prior (mil pesos de sueldo), cuyo mandato duraba un año; en el caso de los cónsules (ochocientos de pesos de sueldo cada uno), su cargo se extendía por dos años. Finalmente se elegían a los diputados cuya función era asesorar al prior y a los cónsules.





En una escala menor se encontraba el escribano, el alguacil, el portero, el rector o bolsero y el archivero, quienes eran elegidos por el prior y los cónsules. Dos factores propiciaron su aparición: el crecimiento del comercio marítimo y la necesidad de un juzgado privativo para solucionar asuntos y litigios concernientes al comercio. Los litigios entre los comerciantes eran sentenciados por los priores y cónsules en primera instancia; pero en segunda instancia se constituyó el juzgado de Apelaciones o Alzadas, inicialmente compuesto por un juez oficial Real y dos mercaderes, posteriormente en el año 1621, el príncipe de Esquilache entregó el cargo a un miembro de la Real Audiencia.
Otras funciones del Real Consulado de Lima fueron:

  • Recaudación de derechos de Ordenanza o Avería que gravaba las mercaderías, esclavos, etc. Su finalidad era pagar a los miembros del Tribunal.
  • Cobrar un impuesto al oro y la plata que gravaba todos los caudales que saliesen del puerto del Callao para España, así mismo pagos por derechos de corsarios, derecho Patriótico o Nueva Contribución Patriótica, derecho de Subvención de Guerra, derecho de Circulo, etc. Todos estos pagos eran para donar o realizar empréstitos a la corona española. 
Fuente: Archivo General de la Nación

miércoles, 11 de febrero de 2015

La organización de la iglesia en el Perú

La iglesia católica en el Perú fue y es una institución profundamente jerarquizada y vertical. Encabezada por el Papa, residente en Roma, era gobernada por la jerarquía eclesiástica, compuesta por los arzobispos y obispos, y a través de un clero de dos clases: Clero regular y Clero secular. El primero estaba constituido por los sacerdotes de las órdenes religiosas que hacían vida de comunidad en los conventos y los segundos por lo que no hacían vida de comunidad en los conventos y no pertenecían a una orden religiosa. 


El territorio fue dividido en jurisdicciones o provincias eclesiásticas, estableciendo en ellas arzobispados, obispados y curatos. 

Arzobispados: Eran las máximas autoridades de las provincias eclesiásticas. El primer arzobispo fue el de Lima, habiendo sido fray Jerónimo de Loayza, sacerdote dominico y el segundo arzobispo fue Santo Toribio de Mogrovejo, considerado el organizador de la iglesia peruana; ambos realizaron obras de bien social. Posteriormente fue elevado a la categoría de arzobispado la diócesis de Chacras (actual Bolivia).

Obispados: Los obispados, que constituían propiamente las provincias eclesiásticas, fueron los siguientes: el del Cusco, Arequipa, Trujillo y Huamanga; además de otros ubicados fuera del actual Perú, pero que por aquellos tiempos pertenecieron, inicialmente, al arzobispado de Lima y, así mismo, al virreinato del Perú.

Curato o parroquias: Estaban a cargo de los sacerdotes o curas (los que curan las almas), y constituían propiamente los distritos eclesiásticos, desempeñados mayormente, por sacerdotes criollos y mestizos, se hallaban radicados en los pueblos donde se encargaban de difundir las enseñanzas católicas y la administración de los sacramentos (bautismo, eucaristía, confirmación, penitencia, matrimonio, etc.) Se les llamaba curas o párrocos y a las iglesias que ellos regían "iglesias parroquiales" o parroquias. En muchas de éstas se impartían conocimientos, es decir, se dedicaban a la enseñanza elemental. 

La iglesia disfrutó de rentas para su sostenimiento y de singulares prerrogativas o privilegios. Entre las rentas figuraban:


  • Los diezmos, impuesto que consistía en la entrega que los particulares tenían que hacer, de la décima parte de los frutos de la tierra y de los ganados. 
  • Las donaciones en dinero o en propiedades y los legados testamentarios (en favor de la iglesia y de obras de caridad). 
  • Los derechos parroquiales (bautizos, matrimonios, misas, limosnas, etc.) 


Entre sus prerrogativas, la iglesia se hallaba exonerada de todo gravamen o contribución que pesaba sobre los particulares, es decir, que no pagaban impuesto alguno al Estado. 

La iglesia y el Patronato Regio

La alianza entre la Iglesia y Estado quedó constituida por el llamado "patronato regio" otorgado por el Papa, por el cual los reyes de España tenían el derecho de nombrar a las autoridades eclesiásticas (arzobispos, obispos, curas, etc.), previa aprobación del sumo pontífice; así como determinar el territorio de cada obispado y dar la autorización previa para la circulación de las Bulas pontificias (ordenanzas y/o decretos papales para ser cumplidos por las autoridades religiosas).A cambio de ello, la corona española debía asumir el sostenimiento económico de la iglesia, procurándole rentas suficientes. 



A pesar de que cada poder, el eclesiástico y el político virreinal, entendía lo necesario que era la ayuda del otro, pues estaban al servicio de una misma causa (velar por la difusión de la religión católica y por los intereses de la corona española), no dejaron de surgir luchas ni rivalidades entre ambos. Hubo muchas causas, entre ellas destacan:


  • Los virreyes controlaban las conductas de las autoridades eclesiásticas.
  • La iglesia se creía con derecho de vigilar al virrey y a las autoridades políticas, desde un plano moral, por tratarse de personas católicas subordinadas al Papa. 
  • Por intermedio del tribunal de la santa inquisición, la iglesia vigilaba las actividades de la población, teniendo gran poder sobre ella.

Las órdenes religiosas

Fueron organizaciones de la iglesia católica que, bajo la advocación de un santo, tuvieron como tarea el adoctrinamiento de los indígenas dispersos por todo el territorio. Todas ellas fundaron conventos y monasterios, edificando hermosas iglesias en Lima y otras ciudades del Perú. Las órdenes religiosas que llegaron fueron las siguientes:

Los Dominicos: Fue la primera en llegar al Perú con Fray Vicente Valverde en 1532, que fue considerado el primer Obispo del Perú. Su primer convento lo construyó sobre el templo Inca  del Coricancha (Cusco); fundó en Lima la Universidad de San Marcos (1551) e implementó inicialmente el tribunal de la santa inquisición. Destacó por su defensa a los pobladores andinos, siguiendo la lucha del fraile dominico Bartolomé de las Casas, y por su gran valor de adoctrinamiento de las poblaciones indígenas. Los dominicos fueron los primeros en estudiar la lengua quechua. 


Los Franciscanos: Llegaron al Perú en 1533, dedicándose especialmente a las misiones, es decir a la difusión del catolicismo al interior del país. Llegó a instalar conventos en Arequipa, Huamanga, Trujillo, Chachapoyas, etc. Construyeron el convento de Ocopa, en Huancayo. Fue una de las órdenes que más trabajó con misiones las inhóspitas regiones de la Amazonía. 


Los Mercedarios: Se establecieron en el Perú en 1533 y su centro de operación fue la ciudad de Lima. Explotó bienes inmuebles incursionando en las haciendas y otros tipos de negocio como repartimientos y encomiendas. Logró controlar a la santa inquisición desde mediados del siglo XVIII.


Los Agustinos: Vinieron en 1551 instalándose en Lima y en varias partes del Perú, esencialmente en los Andes, extendiéndose inclusive hacia el Alto Perú. Tomaron a su cargo el célebre santuario de Copacabana, a orillas del lago Titicaca, al partir del cual predicaron con gran eficacia la doctrina católica a las poblaciones indígenas del sur andino. 


Los jesuitas: Arribaron al Perú en 1568, como una organización moderna y poderosa, al servicio de la contrarreforma, es decir a la lucha contra los protestantes europeos. Con este antecedente, tuvo gran empuje en su labor misional en el Perú, asumiendo con gran éxito la administración de haciendas y fundando multitud de colegios, también incursionaron en el estudio del quechua y del aymara. Con los años, esta orden adquirió gran prestigio  e influencia en los ámbitos políticos, culturales y económicos. 
Los jesuitas fueron expulsados de España y sus colonias por orden del monarca Carlos III (1768), preocupado por el poder que tenía y las posiciones sobre las libertades políticas que dejan entrever. Esto constituyó un duro golpe para la cultura y la economía del virreinato. 




domingo, 8 de febrero de 2015

La Iglesia Católica en el Virreinato del Perú

España era una nación muy católica; desde un comienzo se ordenó que cada viaje de colonización llevase por los menos dos religiosos. los soberanos españoles se vieron envueltos en guerras religiosas por toda Europa para defender no solo sus intereses económicos, sino también a su religión, de quien se sintieron abanderados (Carlos V y Felipe II) que se enfrentaron a los protestantes de la Reforma religiosa. Esta fijación religiosa se trajo al Perú. 
Por eso desde inicios de la conquista, juntamente con los soldados españoles, vinieron también los sacerdotes. Mientras los primeros tuvieron como objetivo principal el sometimiento de los territorios en América y hacerse de fama y fortuna; para los segundos, su finalidad fundamental la constituía el adoctrinamiento de la masa indígena, su evangelización y conversión a la Iglesia Católica. 
Predominaría así, una marcada coordinación o alianza entre la Iglesia y el Estado, entre las autoridades eclesiásticas y las autoridades políticas virreinales. El papel de la Iglesia consecuente con la justificación moral de la colonización, se centraría en el adoctrinamiento o evangelización de las poblaciones nativas. Dicho papel se dejaría notar muy visiblemente en la educación, en el desarrollo artístico y en la difusión de la cultura. 


La población colonial fue predominantemente religiosa y alcanzó su mayor intensidad en el siglo XVII cuando el clero aumentó en número, poder político e influencia espiritual y social. Prueba de ello es que en esa época, Lima, con una población de 26 mil habitantes ya contaba con 19 iglesias y monasterios y que el 10% de esa población estaba constituido por sacerdotes, canónigos, frailes y monjas, que penetraron en la vida del pueblo, en cuyas familias era una actitud tradicional destinar a uno de los hijos para el sacerdocio y observar las prácticas del rezo y del rosario a la hora del Ángelus y las asistencias a las actividades de culto. Las procesiones del Señor de los Temblores y del Señor de los Milagros, cuyos cultos surgieron en el Cusco y Lima, respectivamente, son demostraciones de la fe y religiosidad del pueblo colonial. 



Una de las tareas principales de la Iglesia Católica fue el cumplimiento de la evangelización, por tal motivo para cristianizar a los indígenas se elaboraron libros guía con el fin de ayudar a los eclesiásticos en esta labor. los textos más utilizados fueron los catecismos. Algunos se escribieron en quechua y aymara para que los naturales pudiesen entenderlos. Fue tan fuerte la evangelización de los nativos, que incluso llegaron a zonas lejanas como la Amazonía con la intención de formar misiones. 

El catolicismo se difundió a todos los sectores de la sociedad colonial, pero la respuesta de los sectores populares fue distinta a la que la iglesia católica esperaba; muchas veces las creencias tradicionales de cada cultura se sobreponían a las enseñanzas católicas. 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Virreinato del Perú

Creado por la real cédula de Barcelona, promulgado por Carlos I o V el 20 de noviembre de 1542, establecidos con la llegada del primer virrey Blasco Núñez de Vela, comprendida desde Panamá hasta el Cabo de Hornos; creado para logar una mejor explotación de la colonia.     



Organización política

Gobierno central

El rey: Era absolutista, el príncipe heredero era llamado príncipe de Asturias.
Dinastías
a) Habsburgo o Austriaca: Carlos I o V, Felipe I, II, III, IV, Carlos II.
b) Borbónica o Francesa: Felipe V, Carlos III, IV, Fernando VII.

Casa de contratación de Sevilla (1503): Reglamentaba el comercio entre España y sus colonias. Contabay registraba el paso de habitantes de España hacia Amnérica y viceversa; era Corte de Justicia en asuntos relacionados con la navegación de América.

Consejo de Indias: Se ocupó de estructurar la mejor forma y sistema del gobierno español en 1511 y sus miembros eran: Un presidente, un regidor, un fiscal, un canciller, ocho consejeros, dos secretarios y un cronista. Tuvo como sede la ciudad de Madrid y a sus reuniones solo asistía el rey.

Atribuciones:       
  • Preparaba leyes aprobadas por el rey.
  • Otorgaba nombramientos a los diversos funcionarios de la colonia (virreyes, capitanes, oidores, corregidores, etc.)
  • Resolvía en última instancia todos los pleitos que las autoridades elevaban para su conocimiento. 
  • Enviaba visitadores a la colonia.
  • Sometía a los virreyes a los juicios de residencia.
  • Interviene en la designación de las autoridades eclesiásticas.


Autoridades locales

El virrey: Representante directo del rey de España en América.
Atribuciones:
a) Legislativa
  • Redactar ordenanzas y aprobar las preparadas por los cabildos

b) Gubernativas
  • Dar leyes de fundación de pueblos y ciudades.
  • Intervenciones de los remates de cargos públicos.
  • Resolver las cuestiones que pudieran entre las autoridades inferiores y subordinadas.

c) Económicas
  • Inspección de todos los ingresos del tesoro.
  • Buscar la anulación del contrabando.
  • Inspección en el proceso de acuñación de la moneda.

d) Judiciales
  • Preside la real audiencia, sin voz ni voto.
  • Necesidad de asistir a los juicios de residencia a los que se sometían las autoridades de la colonia.

e) Militares y eclesiásticos
  • Los virreyes ostentaban el grado de capitanes generales. 
  • Estaban investidos de vicepatronato de la iglesia católica.


La audiencia: Las audiencias fueron creadas en América a semejanza a las que habían en la metrópolis. En el Perú la real audiencia de lima fue creada en 1543.Su más importante función fue judicial.Eran cortes de justicia y sus miembros fueron llamados oidores y eran 8 a las que se sumaban los fiscales, el alguacil mayor, y su alcalde del crimen.

Atribuciones:
  • Gobierno del virreinato en caso de vacancia (presidencia)
  • ventilar los juicios a los corregidores.
  • Velar por el buen tratamiento de los indios.
  • Velar por el cumplimiento de las leyes.
  • Cuando legislaba con el virrey se llamaba real acuerdo.
  • Hacia el juicio de residencia al virrey.

En sus comienzos el virreinato del Perú comprendía 7 audiencias: Panamá,Santa Fe de Bogotá, Lima, Charcas, Quito, Chile y Buenos Aires;luego se añadió al Cusco en 1787.

El corregidor (corregimiento): El corregimiento fue creado en la época del gobernador Lope García de Castro. Fueron subdivisiones de las audiencias (provincias).
  • Estuvieron a cargo del corregidor, quienes eran elegidos por un período de 3 años.
  • Ejercieron su autoridad sobre un territorio conformado por una ciudad o aldea.
  • Debía proteger a los indios,estimular las buenas costumbres, pero en realidad fueron los más explotadores del virreinato.
  • Evitar el abuso de los españoles encomenderos.
  • Cobraba el tributo indígena, organizaba las mitas.
  • Una de las formas de explotar, eran los repartos mercantiles.
  • Repartían tierras.


Las intendencias: Fueron creadas por Carlos III duranteel gobierno del virrey Croix en 1784. Reemplazaron a los corregimientos. En vista de los abusos que los funcionarios corregidores habían cometido y como consecuencia de la revolución de Túpac Amaru II. Las intendencias fueron: Lima, Cusco, Huancavelica, Tarma, Huamanga, Arequipa, Puno y Trujillo. Se subdividieron en partidos, especie de subprefecturas, cargo de subdelegados.

Cabildos o ayuntamiento: Encargado del gobierno de la ciudad, a cargo del alcalde y los regidores.

Organización económica

Se caracterizó por se mercantilista, intervencionista,proteccionista, siendo las principales actividades la minería y el comercio. 

Tribunal del consulado: Agrupaba a los comerciantes de la colonia, era un tribunal de justicia entre los comerciantes, organizaba la armada del Mar del Sur que partía del Callao hasta Panamá.

Sistema de comercio: Fue cerrado y monopólico por el cual aparecieron los corsarios y piratas. los buques de España venían en comboys, en las pequeñas antillas se separaban:
a) La flota se dirigía a Veracruz (México)
b) Galeones, hacían escala en Cartagena y de ahí se dirigían a Portobello (Panamá)

Concesiones hechas pòr España
Navío de permiso (1713) por medio del tratado de Utrecht concedió a Inglaterra un navío de permiso cargado de 500 toneladas de mercancía.
Navío de registro (1735) Inglaterra debía registrar su mercancía en Cádiz.
Comercio libre (1778) Carlos III dio la pragmática del comercio libre que perjudicó al Callao, abrièndose puertos libres en Montevideo, Buenos Aires, Valparaiso, Arica, Guayaquil. 

La moneda: Fue introducida por España, el gobernador Lope García de Castro fundó la casa de la moneda,l se acuñaba escudos, doblones, etc. La primera casa de monedas fue en Lima. 

Impuestos coloniales:
  • Almojarifazgo: Impuesto de aduana que grababa el comercio. 
  • Quinto real: Grababa en 20% los tesoros y las riquezas mineras.
  • Tributo: Pagado solo por los indios.
  • Alcabala: Pago del 2% por la compra o venta.
  • Avería: Se cobraba a las mercaderías que cruzaban el Atlántico en galeones.
  • Derramas: Donaciones obligatorias que hacían los súbditos pudientes a la corona en tiempos de crisis o guerra.
  • Sisa y mojonazgo: Pagaban los ambulantes.


Organización social                                    

 República de indios: Fue la base del régimen colonial, sufrieron una catástrofe demográfica, ideológica y cultural. Eran considerados según las leyes de indias menores de edad. Fueron reagrupados en reducciones, tenían como autoridad al cacique, siendo el intermedio entre la administración colonal y los indios. 

Forma de explotación:
  • Repartos mercantiles: Se vendían a los indios como productos muchas veces innecesarios y a precios muy altos. 
  • Yanacona:Trabajaban gratuitamente en las haciendas a cambio de una pequeña chacra que cultivaba para mantenerse. 
  • Semanero o pongo: Servidumbre gratuita que prestaban los indios en la casa de los funcionarios, autoridades, párrocos, etc.


República de españoles: Hubo diferencia socio económicas. Por el lugar de nacimiento se dividían en dos:                                                     
a) Españoles europeos o peninsulares, llamados despectivamente godos (nacidos en España).
b) Españoles americanos o criollos (nacidos en la colonia).                                                                                                                                                                                
                                              
los esclavos negros: Fueron traídos del Congo, Angola, Guinea, etc. por falta de mano de obra, fueron utilizados sobre todo en las haciendas y el servicio doméstico. Algunos pudieron conseguir su libertad y eran llamados libertos, otros eran rebeldes o cimarrones.

Cultura 

Estuvo intensamente impregnada por la filosofía escolástica, teoría oficial de la iglesia. Solo a fines del siglo XVIII se abriría campo a la filosofía de la ilustración.

La educación
  • Fue clasista, solo para la nobleza.
  • No hubo una enseñanza  pública y estatal.
  • Estuvo dirigido por la iglesia.
  • Fue memorista "la letra con sangre entra".
  • La instrucción en los domicilios se dio por medio de los ayos.


Principales colegios: Se daba una mezcla de conocimientos de nivel secundario superior. Se impartían enseñanza de teología, derecho, artes, etc. Se otorgaba los títulos de bachiller y licenciado. 

San Pedro, San Pablo, San Martín (jesuitas).
San Pedro de Nolasco (mercedarios).
San Idelfonso (Agustinos).
Santo Tomás (dominicos).
"El Príncipe" para los indios nobles de Lima.
San Buenaventura (franciscano).
San Felipe, para hijos de los conquistadores.
San Borja, para indios nobles del Cusco.
Seminario de Santo Toribio, para la formación de sacerdotes.

Universidades:
Mayor de San Marcos (1551)
San Cristóbal de Huamanga (1667)
San Antonio de Abad del Cusco (1692).
San Agustín de Arequipa (1714).
                                                                                                        
El real convictorio de San Carlos: La causa de su creación fue la expulsión de los jesuitas y la clausura de sus colegios.
fFue creada por obra del virrey Amat y Juniet en 1771, en la actual casona de San Marcos (reinaba Carlos III).

Literatura
En el siglo XVI predominó la escuela italiana con romances, copias, crónicas y poemas épicos.
En el siglo XVII se impone la escuela culterana con Luis de Góngora y Agorte.
En el siglo XVIII predomina la influencia de la ilustración.

Arquitectura

Barroco: SigloXVI-XVII

Ornamentación recargada, ejemplo:Palacio de Torre Tagle e Ilglesia de San Francisco.
Renacentista: Siglo XVI
Mezcla de elementos grecorromanos,ejemplos: Fachadas de la Catedral de Lima y Arequipa.
Churrigueresco:SigloXVII
Exagerada ornamentación, caracterizado por la columna salomónica,ejemplo: Iglesias de San Agustín y San Marcelo de Lima.
El rococó o barroco francés: Siglo XVIII
Ornamentación moderada. ejemplos: Quinta presa, la iglesia de las nazarenas, paseos de aguas, Plaza de Acho. 
El neoclásico: Siglo XIX.
Retorno al empleo de las columnas grecorromanas. Ejemplos:Retablos de la catedral de Lima y de la iglesia de San Francisco, colegio de medicina de San Fernando,cementerio general, iglesia de San Pedro.

Escultura
Fue netamente religiosa, confección de retablos y talla de imágenes. Siglo XVII, Martín Alonso de Meza Villavicencio (retablos),Pedro Noruega (arquitecto) del siglo XVII, Baltazar Gavilán: La muerte.
Juan Tomás  Tuyni Tupac: el púlpito de San Blas, en el Cusco. 

Pintura
Influencia del renacimiento europeo, en el siglo XVI y comienzos del siglo XVII. Se inicia con la presencia de tres pintores italianos: Bernardo Bitti, Mateo Pérez D´allesio y Fray Angelico Medoro con motivos religiosos en lienzos y paredes. La  pintura colonial se bifurcó en diversas escuelas y círculos de pintores.

Escuela limeña: Representada por Francisco de Bejarano, pintó doce cuadros sobre la vida de la virgen (siglo XVII).
Cristobal Daza pintó la huida a Egipto.
En el siglo XVIII surge Cristóbal Lozano llamado "el apolo peruano" pintó la envidia y una purísima. 
José del Pozo fundó la primera escuela de diseño en Lima (1791).

Escuela cusqueña: Pintura mestiza, plasmaron un sello original. Tuvo como grandes exponentes en la etapa barroca a Basilio Santa Cruz Pumacollao, Diego Quispe Tito, Antonio Sinchi Roca Inga, juan Zapata Inga. Quispe Tito es el que sobresale de los anteriores mencionados. 
En la pintura popular destaca: Marcos Zapata, Antonio Willca, Basilio Pacheco.  


                                                                                                     

lunes, 26 de mayo de 2014

La encomienda

Fue una institución de vasallaje que cumplía funciones de dominio económico, social e ideológico sobre los naturales de América. En la práctica la encomienda consistía en el privilegio concedido por el rey de España a un determinado español de hacer trabajar a un número de indígenas en su provecho y cobrándoles un tributo. Esta prerrogativa se desprendía del concepto jurídico por el cual los indígenas fueron declarados vasallos libres del rey de España y como tales estaban obligados a pagarles un tributo. El rey cedía este tributo a los encomenderos en recompensa por los esfuerzos y gastos realizados en la conquista y colonización de los nuevos territorios incorporados a la corona española. Los encomenderos debían velar por el adoctrinamiento y el buen trato a los indígenas, pero no fue así. 
Antes de la invasión del antiguo Perú, la institución de la encomienda venía funcionando en los territorios de América dominados por los españoles. Se estableció primero en las Antillas, después en México, Guatemala y Tierra firme. En el Perú la encomienda lo introdujo Francisco Pizarro; pues en las capitulaciones como la de Toledo, la reina doña Juana le otorgó facultades para encomendar indígenas. Los sucesores de Pizarro que gobernaron el Perú concedieron grandes encomiendas a sus favoritos, a los conquistadores y a quienes tuvieron participación importante en las rebeliones y guerras civiles en las filas del rey. De esta manera se formó una clase de poderosos y acaudalados personajes, algunos de los cuales mantenían soldados y dependientes como los antiguos señores feudales europeos y pretendían perpetuar este privilegio en sus descendientes; esta situación ponía en peligro la supremacía de la corona española. En 1536 se dictó una real cédula que fijaba el término de las encomiendas en dos vidas (dos generaciones). En 1542 el emperador Carlos V expidió las nuevas leyes que suspendían el servicio personal de los indígenas y prohibían encomendarlos en adelante, cualquiera que fuese el título bajo el que se lo hiciere Estas disposiciones tuvieron graves repercusiones en el Perú, produjeron la violenta reacción de los encomenderos y de cuantos pretendían lograr estos títulos, y se levantaron en armas liderados por Gonzalo Pizarro, quien hizo ejecutar a Blasco Núñez de Vela, el primer virrey que vino con el firme propósito de hacer cumplir las nuevas leyes. En adelante se repitieron estas disposiciones en las ordenanzas de 1573 y en la recopilación de las leyes de Indias en 1680; aunque en la práctica resultaron ser poco menos que letra muerta y los gobernantes tomaron al respecto una actitud más bien aleatoria. Sin embargo, la política general de la corona fue la de ir reduciendo las encomiendas poco a poco, limitando cada vez más los repartimientos de indígenas, declarándolas vacantes a la muerte de sus titulares e incorporándolas de una u otra manera al Estado hasta lograr su extinción. 


Según la teoría del derecho indiano, los indígenas como personas libres debían trabajar voluntariamente por salario, pero en la realidad el servicio personal funcionó sin remuneración alguna. En este aspecto, la encomienda y la esclavitud era prácticamente lo mismo. En un primer período los servicios a los encomenderos estuvieron basados en los que los indígenas les debían tributo como vasallos y el servicio personal era considerado como parte de ese tributo. Tal es así que los encomenderos usaban a los indígenas para edificar sus casas, en el servicio doméstico, en el cultivo de las chacras, para transportar cargas en sus viajes, en las guerras, en las exploraciones o para destinarlos a trabajar forzadamente en las minas y lavaderos. A parte de todo esto los indígenas debían contribuir con el sínodo para el mantenimiento de los curas doctrineros y estaban obligados también a prestar servicios al corregidor y a sus propios curacas. Los encomenderos no solo obligaban a los indígenas a trabajos extraordinarios sino que tampoco en los dejaba en paz, ni a ellos ni a sus familiares. Las mujeres e hijas de los encomendados estaban sujetas a todos sus caprichos. Para evitar las malas consecuencias que producía estas conductas, en 1561, se dispuso, como se había hecho diez años antes, que los encomenderos se casasen dentro de los tres años inmediatos a la concesión de sus encomiendas.  

Hasta 1550, el cobro de tributos por los encomenderos se realizó sin orden ni sistema alguno;  los conquistadores usaron de todo cuanto podía satisfacer su voracidad. A mediados del siglo XVI había en el Perú 480 encomiendas; cuando el virrey Toledo entregó el gobierno a su sucesor en 1581, dejó registrados, 695 encomiendas con 325, 899 indígenas encomendados, cuyos tributos anuales importaban 1´506,290 pesos de oro; de las cuales 301, 258 correspondían al rey por derecho de quintos, quedando 1´205, 032 pesos de renta para los encomenderos. 

Las encomiendas dieron derechos al encomendero para exigir de los indígenas tributos y servicio personal y en los últimos tiempos solamente tributo, pero no confirieron propiedad sobre la tierra. 
Si los encomenderos hubiesen tenido derechos sobre las tierras de las comunidades a ellos encomendadas, el régimen colonial había cambiado sustancialmente de naturaleza, sobre todo el poder de la corona. La diferencia entre la encomienda y la posesión de la tierra se observa claramente en la naturaleza misma de su origen: los cabildos y las audiencias fueron las instituciones que tuvieron facultad para adjudicar tierras, en tanto que las encomiendas solo se concedieron con expresa autorización del rey. Pero, en la práctica, poco importó que los encomenderos no fuesen dueños de la tierra, puesto que existían otras formas de usufructuarla y en todo caso otros mecanismos para lograr su propiedad cuando fuese necesario. 

A principios del siglo XVIII la encomienda había perdido su función institucional; ya no tenía objeto como apoyo militar en la acción conquistadora, tampoco tenía sentido como base y estímulo de poblamiento y asentamiento territoriales. La misión evangelizadora con la que teóricamente se hubo establecido había sido escandalosamente desvirtuada por los encomenderos. En 1701 se ordenó la incorporación al erario de todas las encomiendas cuyos titulares no residiesen en América. Dos años más tarde se ordenó que la mitad de las rentas que producían pasasen a las cajas reales, exceptuándose a los herederos de los primeros conquistadores, a las encomiendas que se concedieron por compra y a los que no sobrepasaban de una renta anual de 200 pesos. En 1707 fueron incorporadas a la corona todas las encomiendas que contaban con menos de 25 indígenas tributarios, pagándose al titular el producto de la renta, como compensación. Finalmente el 23 de noviembre de 1718, una ordenanza real declaraba oficialmente fenecida esta nefasta institución colonial que causó tanto daño e infelicidad a la población aborigen. 

miércoles, 18 de enero de 2012

Fundación de Lima

En el Cusco recibió Pizarro la noticia del desembarco de la expedición de Alvarado en la bahía de Caraques. Al punto destacó a Almagro , quien con prontitud se dirigió a San Miguel, a fin de unirse a Benalcázar. No encontrándolo allí continuó hasta Riobamba en donde se juntaron los dos capitanes y determinaron fundar una ciudad que, por su traslado a las faldas del Pichincha, recibió el nombre Francisco de Quito. La lucha pareció inminente, pero Almagro supo ganarse la voluntad de los tenientes de Alvarado y, al fin, se llegó, con satisfacción de todos a un acuerdo. Para sellarlo ambos jefes resolvieron  bajar a entrevistarse con Pizarro. En su viaje de vuelta, Almagro dejó alguna gente en los llanos del Gran Chimú y en las postrimerías del año llegó a Pachacamac, donde se encontraba Pizarro. Celebrándose las paces con justas y torneos; Pizarro despidió con generosidad a su rival. El intento de éste solo había servido para trasplantar al Perú toda la gente que de Guatemala había traído consigo. Libre de este cuidado, Pizarro pensó en fundar una ciudad en aquella Costa.


En un inicio se pensó instalar en Jauja la ciudad capital. La fertilidad de su tierra y su proximidad con el Cusco respaldaron esta posibilidad. Pero hubo un problema político y estratégico grave para los españoles: Jauja no contaba con un puerto marítimo y al no tenerlo no se podía controlar los navíos que venían de Panamá ni prevenir algún desembarco enemigo en el litoral. Además los españoles no descartaron la posibilidad de ser vencidos por los Incas y de ser así ellos quisieron tener un medio de escape eficaz, cuya mejor vía debía ser por mar.
En enero de 1535 y ante la necesidad de encontrar un lugar apropiado para fundar la capital, Francisco Pizarro comisionó desde Pachacámac a tres soldados para que investiguen el valle del Rímac; ellos volvieron hablando maravillas de las tierras del cacique de Limac y de sus favorables condiciones. En el lugar se pudo apreciar abundante vegetación que le proporcionaría leña, un río pedregoso como el Rímac que asistiría de agua pura y cristalina, además de contar con un puerto natural.

El 18 de enero de 1535, Pizarro fundó la ciudad de Lima, con el apelativo de "Ciudad de los Reyes" en honor a los tres reyes magos, pues en su día, el seis de enero, los soldados salieron a explorar el valle del Rímac. Pizarro designó con un trazo (repartición de solares) previo el lugar que ocuparía la Plaza Mayor, la iglesia, el cabildo y la cárcel, de igual forma como se hacía en las ciudades españolas. Posteriormente se inscribieron los primeros vecinos y días después se instaló el cabildo (en la actualidad se llama municipalidad) que designó a Nicolás de Rivera "El Viejo" y a Juan Tello de Guzmán, como los primeros alcaldes de Lima.
Vinieron a poblarla los vecinos de Jauja, quienes por resolución de su Cabildo, desde el mes de noviembre de 1534, habían decidido trasladar la ciudad y asimismo los de la incipiente fundación de Sangayán en el valle de Pisco, sometida a Nicolás de Rivera. Con estos y otros que luego se juntaron comenzó a surgir en el valle del curaca de limac la capital que había de ser metrópoli de la América Austral. 
Hasta entonces las aventuras de la conquista no habían permitido a los castellanos dedicarse de lleno a la obra de la colonización, pero en adelante es notable su actividad en esta parte. La rapidez con que se llevan a cabo es sorprendente, habían precedido las de San Miguel, Jauja, Cusco y Quito; ahora se suceden las de Lima, Trujillo (5 de marzo de 1536), Chachapoyas (1538), Huánuco (1539), Chuquisaca (1539), Arequipa (1540) y Santiago del Nuevo Extremo (1541).
La ciudad debía ser el núcleo de la acción civilizadora de España y el centro de donde había de irradiar a las regiones próximas todos los beneficios de la cultura importada. A estas ciudades de abolengo castellano vemos transplantados los fueros y costumbres de los municipios que ya en Castilla comenzaban a declinar y en los pleitos que sobre su jurisdicción se entablan o en su derecho de asociarse y nombrar procuradores reconocemos una reminiscencia de las libertades y franquicias de que había gozado desde su origen. Ofrecían, además, en América una particularidad, o sea la extensión de sus términos, dilatados hasta donde alcanzaban los repartimientos de sus vecinos; reducidos más tarde, a medida que se multiplicaban los centros de población y fueron desapareciendo las encomiendas. De este modo se logró esa fusión tan saludable y moralizadora entre la ciudad y campo. No se produjo todo a guerrear, cabalgar y maltratar a los nativos. Si bien es cierto que las expediciones descubridoras como las de Alonso de Alvarado a las tierras de los Chachapoyas, de Almagro a Chile y de Gonzalo Pizarro al Collao y los Charcas dieron empleo a los audaces y belicosos, otros españoles, o de condición más pacífica o menos ambiciosos, se dedicaron a roturar la tierra, a levantar sus hogares y a introducir entre los nativos su idioma, sus costumbres y hasta su raza, mezclándola con la nativa. 
Al lado de ellos y en forma preponderante hemos de colocar a los primeros frailes que evangelizaron la región. Con Pizarro habían venido algunos como los dominicos Fr. Vicente de Valverde y Fr. Reginaldo de Pedraza, aunque este último se volvió desde Coaque; también algunos clérigos, como Juan de Sosa, Bartolomé de Segovia y el Arcediano Rodrigo Pérez, que ya en 1535 se encontraba en el Cusco. Entre los mercedarios parece haber sido Fr. Sebastián de Trujillo y Castañeda, el primero, siguiéndole Fr. Miguel de Orenes, Fr. Martín de Victoria, Fr. Juan de Vargas y Fr. Vicente Martí, todos los cuales se hallaban en San Miguel (1533). De los franciscanos, el primero de quien tenemos noticia cierta es el célebre Fr. Marcos de Niza, quien arribó en 1532, pero bien pronto se volvió a su provincia de México, de donde había venido. Sucesivamente llegaron otros y se empezó la evangelización de los nativos, obra ardua y laboriosa que demanda años y cuyos frutos los habían de recoger las siguientes generaciones. 

Para controlar el Imperio conquistado los españoles fundaron ciudades, que cumplieron al principio un doble papel (administrativo y militar).

La primera de esas ciudades fue Piura en 1532 fundada antes de que el Inca fuese capturado en Cajamarca. Durante los once años siguientes (1532-1541) que corresponden a la etapa pizarrina fueron fundadas hasta doce ciudades. A lo largo de todo el litoral peruano solo existían tres centros urbanos (Piura, Trujillo, Lima) para asegurar los nuevos emplazamientos coloniales.

Algunas de esas ciudades fueron fundadas en la proximidad de antiguos centros indígenas (Jauja, Quito) incluyendo la capital del reino Chimú, la ciudad de adobe más grande del mundo "Chan Chan", cerca de la actual Trujillo. Una sola ciudad, el Cusco, fue injertada en el mismo emplazamiento de la capital Inca.
La acción invasora se concentró principalmente en los Andes y la Costa, dejando de lado la zona oriental. Por eso solo fundaron los españoles una ciudad en esa región (Chachapoyas 1538).

Los factores que decidieron la fundación de estas ciudades fueron inicialmente de caracter bélico y político. Así ocurrió con Piura, el mismo carácter preventivo contra posibles incursiones de otros españoles pudieron tener las fundaciones de Puerto Viejo y Guayaquil.

Otro ejemplo de una elección de tipo milita, fue la ciudad de Huamanga, llamada significativamente San Juan de la Frontera, porque servía para contener la ofensiva de los Incas de Vilcabamba y asegurar la comunicación Lima-Cusco.

Una interpretación parecida se puede aplicar a la fundación de Lima, Pizarro había pensado tener su capital inicialmente en Jauja pero decidió trasladarla a Lima, sus razones fueron: Tener salida al mar, compensar la influencia de Almagro que pensaba fundar su capital en Chincha y contar con un punto intermedio entre Trujillo y Cusco.

Al fundarse Lima tuvo 214 hectáreas, durante el coloniaje fue creciendo lentamente en población y superficie hasta explotar en el siglo XX.

1535: 214 Hectáreas
1599: 314 Hectáreas                                    14, 262 habitantes
1791:  400 Hectáreas                                   52, 276 habitantes
1983:                                                         5´000, 000 habitantes
Siglo XXI                                                10´000, 000 habitantes

Las ciudades españolas en América fueron diferentes a las ciudades europeas del medioevo. La diferencia principal consiste en que el espacio de la ciudades hispanoamericanas fueron planificadas. Las ciudades americanas no tuvieron calles estrechas y curvilíneas que rodeaban a la iglesia o al castillo. Su forma fue más bien de una mesa de ajedrez,  sus calles se cortaban en ángulo recto. Esta forma estuvo inspirada en los campamentos romanos y en el plano que tuvo la ciudad de Santa Fe erigida por los reyes católicos frente a Granada mientras sitiaban la ciudad Mora.

Las calles en ángulo recto permitían la buena utilización de las caballerías o artillerías españolas. Estas líneas rectas expresaban también el control y el rigor asociado al sistema colonial.

Alrededor de las ciudades existían dos espacios complementarios:

  • Los Ejidos de la ciudad que eran de uso público y servían también de reserva para el futuro crecimiento de la población.
  • Los Propios de la ciudad que le servían de renta.
Otras consideraciones que debían de tener en cuenta para elegir el sitio de las futuras ciudades eran las relacionadas con Abundancia de mano de obra de los nativos, abastecimiento de víveres, provisión de leña, dirección de los vientos y las aguas, adecuado sistemas de comunicaciones, la superstición europea añadía: La constelación favorable de los astros.


 

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