lunes, 11 de mayo de 2009

La latitud


Es determinante para la distribución de las temperaturas sobre el palneta.
Los rayos del Sol inciden perpendicularmente en una franja situada a norte y sur del ecuador, delimitada por el trópico de Cáncer y el trópico de Capricornio.
Esta zona, por ser aquella en que la radiación solar registra una mayor intensidad, es la más cálida del globo terrestre.
A partir de los dos trópicos, los rayos del Sol inciden siempre sobre la Tierra oblicuamente, siendo mayor su inclinación cuanto mayor es el alejamiento del ecuador y la proximidad a los polos.
También ocurre que, cuanto mayor es la distancia de un punto al ecuador, más larga es la noche y más corto es el día, durante la mayor parte del año y como consecuencia es menor el número de horas de Sol y menor también la cantidad de calor y energía. Por todo ello, en función de la latitud y de la consiguiente variación de las temperaturas, la superficie de la Tierra puede dividirse en cinco grandes zonas.
  • Una zona cálida, comprendida entre los 35º de latitud norte y sur, donde las temperaturas no bajan nunca de los 20º.
  • Dos zonas templadas, que se extienden aproximadamente de 35º a 66º de latitud, una al norte y otra al sur del ecuador donde las temperaturas oscilan entre los 20º C y -10º C.
  • Dos zonas frías, situadas por encima de las latitudes de 66º, norte y sur, donde las temeperaturas no superan nunca los 10º C y puedadn descender por debajo de -20º C.

Repercute tanto en las temperaturas como en las precipitaciones. El efecto de la altitud sobre las temperaturas consiste en que provoca su disminución, a razón de 1º C cada 150 metros. La explicación es que con la altura disminuye la densidad del aire y cuanto menos denso es el aire, menos capacidad tiene para retener y reflejar el calor.
Las precipitaciones, en cambio, aumentan con la altitud, ya que el aire al elevarse se enfría y al enfriarse alcanza su nivel de saturación, lo que provoca la condensación del vapor de agua y la aparición de las precipitaciones.
Las montañas de hecho, son las causantes de un tipo peculiar de precipitaciones, llamadas precipitaciones de relieve, que se originan cuando una masa de aire húmeda tropieza con una montaña y se ve obligada a ascender para poder salvar el obstáculo montañoso y continuar su camino.
Hay que tener en cuenta que las zonas más elevadas de las montañas a partir de los 3 000 metros en la zona templada y de los 5 000 en la zona tropical, registran en general una gran escasez de precipitaciones, puesto que cuando llegan a cierta altitud las masas de aire ya 
han descargado toda la humedad.

Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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