viernes, 15 de noviembre de 2013

Gran muralla China

Aunque ya en el período de los Reinos combatientes, durante el mandato de la dinastía Zhou del Este, se realizaron algunos amurallamientos, fue Qin Shi Huang quien realizó la primera consolidación de la gran muralla china desde el año 214 a.C. Su esfuerzo consistió en unir lo avanzado en los reinos combatientes y en levantar una serie de torreones de observación hasta alcanzar una inmensa línea de defensa que se extendía a lo largo de 2600 kilómetros, de oeste a este, por todo el norte del territorio. La gran muralla china fue edificada con el trabajo forzado de aproximadamente 300,000 hombres, expuestos a las inclemencias del clima de las diversas regiones que ya atravesaba la construcción, desde desiertos, pasando por zonas tórridas, hasta montañas con más de 3,500 metros de altitud. Las condiciones en que se alzaron sus muros fueron atroces, algunos que no son pocos los relatos sobre el agotamiento de los constructores, sobre su hambre, sobre cómo les sobrevenía la muerte en medio de sus extenuantes labores y sobre cómo mucho de ellos quedaron simplemente sepultados y perdidos bajo los inmensos muros. La gran muralla china pasó luego por varias etapas y en parte cada dinastía posterior a Qin la amplió, la renovó y restauró. Algunos de los proceso más importantes fueron los que se realizaron durante las dinastías Han del Oeste y Ming. 


El material de que está construida la gran muralla china varía de acuerdo con la región. Así, en algunos sectores sus muros están hechos con adobes de tierra, en otros con piedra caliza, en otros con granito y hasta hay tramos originalmente elaborados con madera. En algunas partes alcanza hasta 14 metros de altura, mientras que otras sólo llega a los 7 metros.



El camino que recorre el medio de los muros está hecho con ladrillo cocido y tiene por lo general, 10 metros de ancho, de manera que puede ser atravesado hasta por cinco caballos al mismo tiempo. 

Los torreones y miradores, a lo largo de los más de 6,400 kilómetros que tiene la gran muralla actualmente, servían para vigilar a los invasores del norte. Poseen, generalmente, amplias ventanas que resultaban perfectas como puntos de mira para lanzar flechas, un ejercicio militar en el que los chinos fueron expertos. Cada vigilante de la gran muralla estaba obligado a intercambiar con el vigilante del puesto siguiente una tablilla que daba fe de que había realizado todo su recorrido. 

Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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