martes, 18 de marzo de 2014

El proceso de hominización

A fines del terciario e inicios del cuaternario vivían en zonas tropicales una raza de monos antropoides o antropomorfos extraordinariamente desarrollados; estos antropoides se encontraban en los árboles. El proceso de evolución de estos monos antropoides hacia seres humanos, se conoce con el nombre de hominización. Las características son:

Nueva función de las manos

Paulatinamente estos monos antropoides fueron acostumbrándose a caminar por el suelo adoptando una posición erecta. Las manos empezaron a servirle para recoger y sostener alimentos, para empuñar garrotes defendiéndose y para atacar con piedras. Fue un proceso de miles de años. Las manos adquirían cada vez más destreza y habilidad, mayor flexibilidad, que se transmitían por herencia perfeccionándose de generación en generación. Estos cambios beneficiaban a todo el cuerpo, puesto que según la ley de correlación del crecimiento, enunciadas por Darwin, "las modificaciones experimentadas por ciertas formas, provocan cambios de otras partes del organismo". 




El trabajo

El trabajo cumplió un papel muy importante en el proceso de hominización, entendiendo por trabajo la creación y utilización de elementos de instrumentos de producción para trasformar la realidad objetiva. Manejando esta concepción del trabajo, llegaremos a establecer que éste es la causa principal de la diferencia entre seres humanos y animales. Gracias al trabajo los seres humanos fueron aprendiendo a ejecutar operaciones cada vez más  complicadas, a plantearse y alcanzar objetivos cada vez más complejos. El trabajo mismo se diversifica y se perfecciona de generación en generación, extendiéndose cada vez a nuevas actividades. 


El lenguaje articulado

En este proceso de evolución los seres humanos tuvieron necesidad de decirse algo los unos a los otros. Esta necesidad desarrolló un órgano llamada "laringe", poco evolucionada en los monos, que se fue transformando, lenta pero firmemente, hasta producir modulaciones cada vez más perfectas, mientras los órganos de la boca aprendían poco a poco a pronunciar sonidos articulados (palabras). 




El cerebro

El trabajo y la palabra articulada, fueron los dos estímulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono antropoide se fue transformado gradualmente en cerebro humano, el cual, a pesar de su gran similitud con el primero, lo supera considerablemente en tamaño y perfección. A medida que se desarrollaba el cerebro, se desarrollaba sus instrumentos más inmediatos: los órganos de los sentidos. Este proceso evolutivo no se ha detenido; por el contrario, continúa desarrollándose en distintos grados y direcciones, entre los diversos pueblos a través de distintas épocas. 



La alimentación mixta

De la recolecta de raíces y frutos, los seres humanos en evolución empezaban a practicar la caza y pesca , lo cual implicó el inicio de la alimentación mixta. El consumo de carne ofreció al organismo, en forma casi acabada, los ingredientes más esenciales para su metabolismo. El hábito de combinar la carne con los vegetales contribuyó a dar fuerza física e independencia a los seres humanos en evolución.
El consumo de la carne trajo dos consecuencias: En primer lugar el uso del fuego para soasar los alimentos, lo que redujo aún más el proceso de digestión, ya que permitía llevar a la boca comida medio digerida. En segundo lugar obligó a la domesticación de animales, multiplicando de esta manera las reservas de carne. Al mismo tiempo, los seres humanos se iban acostumbrando a vivir en cualquier clima, cubriendo su cuerpo para protegerse del frío y de la humedad. 




Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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