miércoles, 11 de febrero de 2015

La iglesia y el Patronato Regio

La alianza entre la Iglesia y Estado quedó constituida por el llamado "patronato regio" otorgado por el Papa, por el cual los reyes de España tenían el derecho de nombrar a las autoridades eclesiásticas (arzobispos, obispos, curas, etc.), previa aprobación del sumo pontífice; así como determinar el territorio de cada obispado y dar la autorización previa para la circulación de las Bulas pontificias (ordenanzas y/o decretos papales para ser cumplidos por las autoridades religiosas).A cambio de ello, la corona española debía asumir el sostenimiento económico de la iglesia, procurándole rentas suficientes. 



A pesar de que cada poder, el eclesiástico y el político virreinal, entendía lo necesario que era la ayuda del otro, pues estaban al servicio de una misma causa (velar por la difusión de la religión católica y por los intereses de la corona española), no dejaron de surgir luchas ni rivalidades entre ambos. Hubo muchas causas, entre ellas destacan:


  • Los virreyes controlaban las conductas de las autoridades eclesiásticas.
  • La iglesia se creía con derecho de vigilar al virrey y a las autoridades políticas, desde un plano moral, por tratarse de personas católicas subordinadas al Papa. 
  • Por intermedio del tribunal de la santa inquisición, la iglesia vigilaba las actividades de la población, teniendo gran poder sobre ella.

Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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