martes, 22 de septiembre de 2015

El ejército romano

Los ciudadanos romanos tenían la obligación de armarse y prestar servicios en el ejército a sus propias expensas. Los muy pobres eran armados por el Estado, solo en caso de necesidad o precaución, pues se temía posteriores sublevaciones. 
Al ingresar al ejército los ciudadanos debían prestar juramento en estos términos: "Obedeceré a mis superiores y cumpliré todas sus órdenes".

Todos los ciudadanos entre los 17 y 65 años, debían responder al llamamiento e incorporarse a las filas del ejército romano, el cual se dividía en regimientos llamados "legiones". La convocatoria se llamaba "clasis".
Las primeras levas o clases contenían a los ciudadanos que eran suficientemente ricos para comprarse una armadura completa. Los más ricos se presentaban con dos caballos y formaban las divisiones de caballería pesada.
Las cuatro clase restantes se presentaban de un modo menos completo y más económico. Los artesanos formaban divisiones separadas y los que estaban excluidos de las clases servían en los cuerpos auxiliares en campaña.

El soldado romano debía vencer o morir, imperaba una disciplina respetada. Igual pena se aplicaba a quien salía a combatir sin orden de su jefe como al cobarde que arrojara su arma en la batalla; aun la más brillante victoria obtenida a costa de la desobediencia era castigada.


Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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