jueves, 28 de agosto de 2014

Guerras médicas

En la primera mitad del siglo V a.C. algunas polis griegas y el imperio persa se enfrentaron. Los griegos llamaban a los persas "medos", es por ello que a este conflicto se le conoce como las guerras medicas, cuyas causas principales fueron la siguiente:

  • Amenaza persa sobre las rutas comerciales (mar Egeo y mar Negro): Las ciudades jónicas eran dueñas del comercio del mar Egeo, pagando puntualmente los tributos al imperio persa; pero esta situación cambió cuando el comercio del Egeo pasó íntegramente a los fenicios y se interrumpió por completo con Egipto; además, habían menguado los vínculos comerciales con el mar Negro. Por tal motivo las ciudades jónicas que estaban incluidas en la satrapía del Asia Menor, pagaban una suma considerable de tributo anual, decidieron rebelarse, a la cabeza ellas se puso Mileto. 


  • Expansión del imperio persa: Librarse de la tiranía persa fue otro motivo importante para la sublevación, todas las ciudades griegas que caían bajo dominio persa, se implantaban violentas tiranías aristocráticas, las ciudades jónicas aspiraban por un régimen democrático semejante a la de muchas ciudades de Grecia continental. 


El conflicto se inicia cuando las ciudades jónicas encabezada por Mileto, fueron dirigidos contra el centro de la satrapía, Sarde. Esta incursión no tuvo éxito y fue sofocado, las colonias sometidas fueron castigadas con dureza por los persas. Mileto, cabeza de la insurrección, fue destruida totalmente. 
Dario I queriendo vengarse de Atenas por la ayuda prestada a las ciudades jónicas, envió mensajeros a las ciudades griegas pidiéndoles rendición, éstos fueron rechazados por Atenas y Esparta, que respondieron dándoles muerte. Sin embargo Esparta y Atenas estaban debilitadas por ininterrumpidas luchas internas e intereses locales. 

Primera guerra médica 492–490 a. C.
Los persas comenzaron las hostilidades con una campaña del general Mardonio (492 a.C.) a Tracia, que terminó en un fracaso. El comando persa comprendió cuáles habían sido las fallas de Mardonio, se habían invertido varios meses en una marcha de rodeo, sumamente dificultosa, al tiempo que la poderosa flota quedaba expuesta a los azares de una prolongada navegación a lo largo de costas peligrosas.
Se resolvió para la nueva campaña trasbordar al ejército por vía marítima hasta el corazón mismo de la nación enemiga, enviando una armada considerable; al ejército persa se le unió el tirano Hipias, que había sido expulsado de Atenas y cuya aparición debía facilitar las operaciones. 

A comienzos del verano del 490 a.C. zarparon de Cilicia, a través de Rodas y se dirigieron a Naxos, isla a la que castigaron, luego a través de Delos, hacia el extremo meridional de Eubea. 
Fue tomada  y destruida Heretria, sus habitantes fueron hechos prisioneros y conducidos a Persia para der vendidos como esclavos. 
Por consejo de Hipias, el nuevo desembarco se realizó en la llanura cercana a Maratón, a 40 Km de Atenas. Los atenienses no pudieron impedir el desembarco porque carecían de una flota considerable. Pidió auxilio a Esparta, pero tardó en proporcionarlo porque no se podía emprender una campaña antes del plenilunio. Platea envió un destacamento auxiliar, que se unió en el campo de batalla de los atenienses. Después de varias controversias se resolvió presentar batalla en campo abierto. Milcíades insistía en que toda demora los podía llevar a una catástrofe. 
Se entabló un encarnizado combate en el que el centro griego fue roto por los persas, pero el triunfo final correspondió a los griegos. 
La derrota persa no obligó a deponer rápidamente las armas, contaban con la ayuda de sus partidarios en Atenas (aristócratas). La flota zarpó de Maratón  se dirigió a Atenas, pero los estrategas atenienses no se les escapó este detalle. Su ejército emprendió la marcha rápidamente y realizó una defensa segura. 
La batalla en Maratón en que la potencia de choque de los ejércitos protegidos de corazas se impuso por fin al tiro de los arqueros; el triunfo sería de los griegos. 



Segunda guerra médica 480–479 a. C.

Los sucesores de Darío, Jerjes y Artajerjes tuvieron la responsabilidad de enfrentar la segunda y tercera guerra médica, llevaron a cabo para ello colosales preparativos que lamentablemente para sus intereses terminaron en fracaso. 
El objetivo de la guerra no era ahora establecer un protectorado sobre las ciudades griegas sino determinar quien sería el amo del mar. Paralelamente Atenas se preparó para el nuevo conflicto. Una de las consecuencias de Maratón fue descubrirle a Atenas su posibilidad de convertirse en potencia marítima. 
El hallazgo en el monte Laurión de unos yacimientos de plata había de proporcionar los fondos para ello. Se pudo al fin concretar el proyecto que contaba con muchos opositores, algunos de los cuales fueron condenados al ostracismo. 
Cinco años se necesitaron para condicionar el puerto del Pireo y construir una importante flota de guerra, con embarcaciones bien manejables y armadas con mortíferos espolones de abordaje. 
Las noticias hablaban del trazado de un canal junto a Athos y el tendido de puentes sobre el Helesponto, por parte de los persas. Esto provocó una profunda emoción en las polis griegas. Los espartanos, por su parte, comprendían que podían perder su independencia. Dada la situación, lo único posible era cerrar un pacto defensivo con Atenas y formar una alianza más poderosa para contrarrestar al ejército persa.

Un congreso convocado por Esparta, cerca de la ciudad de Corinto en el templo de Poseidón, dio origen a una alianza defensiva y sobre todas las cosas despertó la conciencia frente al peligro común. Esparta tomó a su cargo los comandos supremos de las fuerzas del mar y tierra de esta agrupación panhelénica. 
En el desfiladero de Termópilas, puerta de acceso a Grecia central, se produjo el primer choque; 300 espartanos liderados por su rey Leónidas resistieron durante 4 días ante miles de guerreros persas. Una traición había permitido que los atacaran por la espalda. 
El ejército persa llegó al Ática, Temístocles ordenó la evacuación de Atenas; los habitantes se refugiaron en la isla de Salamina, mientras la ciudad de Atenas vacía era saqueada e incendiada. Pero Temístocles había preparado la contraofensiva, el 29 de setiembre del 580 a.C. las embarcaciones persas fueron derrotados por los griegos. Jerjes asistió a su total aniquilamiento y no tuvo más remedio que ordenar la retirada.
Algunas semanas más tarde la parte más fuerte de su ejército fue aplastada por los espartanos de Pausanias en Platea, mientras se destrozaba, cerca del promontorio de Micala, lo que quedaba de la flota persa. 


Tercera guerra médica 479-449 a.c.

A pesar de sus triunfos, a los griegos les quedaba todavía liberar el archipiélago y asegurarse el dominio de los estrechos. Las ciudades que decidieron continuar el combate formaron una y poderosa confederación: la liga de Delos, que confió a Atenas el mando de sus ejércitos. En Persia el trono lo ocupaba Artajerjes, que preparó nuevamente a un inmenso ejército. 
Las hostilidades duraron hasta el 449 a.C. fecha en que fue firmada la paz en Cimón o Calias, que aseguraba la independencia absoluta de las ciudades griegas de Asia Menor y el dominio griego en el mar Egeo. 



Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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