jueves, 15 de agosto de 2013

La llegada de Hiram Bingham al Cusco

Luego de asistir al Congreso, Bingham entró al Perú por primera vez en enero de 1909 quien había recogido a un nuevo compañero proveniente de Santiago, su nombre Clarence Hay, hijo de un ex secretario de los EE.UU. Partieron hacia el Cusco por tren. Al llegar a la ciudad lo primero que capturó su atención fue el monasterio católico de Santo Domingo, construida sobre las paredes convexas del Coricancha, el antiguo templo del Sol de los Incas, lamentablemente muchas de esas bellezas arquitectónicas los conquistadores españoles construyeron sus casas sobre los cimientos reales incas. Las largas paredes de piedra bellamente cortada y unidas sin cemento hechas pacientemente por expertos es lo que le fascinó a Bingham cuando recorrió la ciudad del Cusco. Esas mismas paredes de cuya perfección recordaría dos años más tarde cuando llegó a Machu Picchu.


Llamado actualmente Convento de Santo Domingo se edificó en 1534 sobre lo que queda de los antiguos muros del Coricancha, templo dedicado al Sol y a los astros. Sus salas y sus jardines, que abundaban en oro, fueron saqueados en su totalidad por los españoles. La construcción de la iglesia católica sobre las bases del Coricancha se prolongó hasta 1633, pero debido al terremoto de 1650 tuvo que restaurarse. Los trabajos de refacción demoraron hasta 1680, dándole la apariencia que luce en nuestros días.

Realizó una visita guiada a Sacsayhuamán, la extraordinaria edificación de piedra que cuya vista panorámica se puede apreciar la ciudad del Cusco. Esta edificación según el historiador John Hemming ha sugerido que en su apogeo la estructura maciza habría tenido un cuarto de milla de largo de tres niveles con tres torres en el centro de la ciudadela, construida para la realeza. Sus enormes rocas están perfectamente talladas permaneciendo fijas. Bingham quedó estupefacto por lo que vio. Continuando con su itinerario partió de Cusco a Ayacucho, el lugar donde Bolívar derrota definitivamente a las fuerzas españolas en 1824.


Algunos estudiosos han formulado la hipótesis que Sacsayhuamán sería un observatorio astronómico inexpugnable, donde sólo se le permitía el acceso al Inca y a una exclusiva casta de sacerdotes –astrónomos. Según el testimonio de algunos cronistas, existiría un templo dedicado al dios Sol, en el centro de Sacsayhuamán. No se trata de una verdadera fortaleza, sino de un antiguo lugar de culto donde los incas construyeron murallas defensivas. Los enormes bloques usados en Sacsayhuamán fueron traídos desde la cantera de Huacaypata, que se encuentra a cientos de metros del lugar.




Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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