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domingo, 13 de octubre de 2013

La Confederación Perú-Boliviana

La Confederación significó un intento centralizador del poder político ante el caos y anarquía imperante, es decir fue un intento de formar una gran nación andina, así como un proyecto de desarrollo capitalista.


Durante las primeras de décadas del siglo XIX la lucha entre los caudillos peruanos (liberales vs conservadores) habían debilitado la estabilidad política del Perú. Mientras tanto en Bolivia el mariscal Andrés de Santa Cruz había logrado imponer el orden. El presidente del Perú, Luis José de Orbegoso, asediado por las fuerzas de Salaverry y las conspiraciones de Agustín Gamarra, decidió solicitar la ayuda de Santa Cruz, quien aprovechó esta ocasión para poner en marcha su anhelado proyecto de la confederación. En junio de 1835, Santa Cruz y Orbegoso firmaron un pacto para establecer la confederación. Mientras tanto, Gamarra, temeroso de que Bolivia y en especial Santa Cruz tuviera una posición hegemónica en la confederación, se alió con Salaverry, quien se oponía tenazmente a la creación de la confederación. Ambos bandos se enfrentaron en una guerra civil en la que Santa Cruz y Orbegoso resultaron victoriosos. Gamarra huyó a Chile, mientras que Salaverry, derrotado en la batalla de Socabaya (Arequipa) fue fusilado el 18 de setiembre de 1836.

Después del triunfo de las fuerzas confederadas, Orbegoso y Santa Cruz convocaron a tres asambleas para oficializar la formación de la confederación. 

La asamblea de Sicuani, integrada por los departamentos de Arequipa, Ayacucho, Cusco y Puno, se convirtió en el Estado Sur-Peruano. El arequipeño Pío Tristán fue designado presidente en un inicio luego fue reemplazado por Ramón Herrera.
La asamblea de Huaura, compuesta por Lima, Amazonas, Junín y la Libertad, se convirtió en el Estado Nor-Peruano. Luis José de Orbegoso asumió la presidencia.
La asamblea de Tapacarí, formada por los departamentos de la Paz y Chuquisaca, representó el Estado Boliviano, bajo la presidencia de Manuel Velasco.

El 28 de Octubre de 1836, Santa Cruz firmó un Supremo Decreto creando la Confederación Perú-Boliviana. Posteriormente se discutió la nueva estructura del nuevo Estado y la redacción de la nueva constitución en el Congreso de Tacna en 1837. Esta constitución se caracterizó por dos aspectos fundamentales. En lo político fue conservadora, pues concentró muchos poderes en el supremo protector de la Confederación, cargo que recayó en Santa Cruz. Así su período de gobierno se fijó en 10 años y podía ser reelegido indefinidamente y además elegir a los presidentes de los tres estados y a las autoridades militares. En el aspecto económico, la constitución fue liberal, pues propugnaba un libre comercio con otros países. 



La formación de la confederación provocó el recelo de otros estados sudamericanos, en especial de Chile y en menor medida de Argentina. El presidente chileno Joaquín Prieto y su ministro Diego Portales consideraron que la Confederación era un peligro para el equilibrio geopolítico de la región, en especial para Chile,  pues se había declarado a Arica puerto libre y se hacían concesiones a los buques que no anclaran en puertos chilenos. El fortalecimiento económico del Sur del Perú también causó incomodidad entre los hacendados de la costa Norte y los comerciantes limeños, quienes abogaban por una política proteccionista.

De esta manera se juntaron intereses económicos y geopolíticos que fueron apoyados por peruanos exiliados en Chile, como Agustín Gamarra, Felipe Pardo y Aliaga y Ramón Castilla, quienes se ofrecieron a liderar una exploración militar. Usando como pretexto el apoyo otorgado por Orbegoso al ex- presidente chileno Ramón Freire-enemigo político de Prieto, el 28 de diciembre de 1836, Chile declaró la guerra a la Confederación Perú-Boliviana. En mayo de 1837, el dictador argentino Juan Manuel Rosas se unió a esta declaratoria, pero se retiró pronto por dificultades internas.

Se mandó dos expediciones restauradoras con peruanos con la finalidad de liquidar política y económicamente a la Confederación.
La guerra culminó con la derrota de las fuerzas confederales y la caída de Santa Cruz, quien fue derrotado en la batalla de Yungay (Ancash) el 20 de enero de 1839, siendo deportado a Europa. La Confederación se disolvió y Agustín Gamarra volvió asumir el poder en el Perú.


El Pacto de Tacna 1837: La Confederación Perú-Boliviana

Fue un documento firmado en la ciudad de Tacna por los plenipotenciarios nombrado por los tres gobiernos, el 1 de mayo de 1837; en dicho Pacto se dio oficialmente el nacimiento de la Confederación Perú-Boliviana gracias a los votos de las Repúblicas Sur y Nor peruanas y del Estado Boliviano.


Su bandera debería ser roja con los escudos de las tres Repúblicas entrelazadas por un laurel. Cada República tendría su gobierno propio; pero sujetas a la autoridad del Gobierno General.



Las fuerzas militares se concentraban alrededor de la suprema autoridad interior que el protector encarnaba. Competía, así mismo, al Gobierno General, la dirección de las relaciones internacionales de la Confederación; además tenía la facultad de arreglar lo concerniente el comercio con otras naciones, las aduanas generales y el correo. El Gobierno General lo conformaban en primer lugar el Protector, a quien debía elegir el Congreso General por diez años con facultad para reelección. Disponía de todos los empleos del ejército y la marina, nombraba a los agentes diplomáticos y consulares de la Confederación, establecía y dirigía las aduanas generales y la administración general de los correos. Era el generalísimo de las fuerzas del mar y la tierra de la Confederación, mientras los presidentes de la Repúblicas confederadas tenían las atribuciones de capitanes generales de las provincias. Ejercía el Poder Ejecutivo en el Estado. Creaba los ministerios de Estado, nombraba y removía a los ministros. Elegía a los presidentes de las Repúblicas confederadas, a los senadores del Congreso General y a los ministros de las tres cortes supremas y presentaba a la Silla Apostólica a los arzobispos y obispos. Podía disolver el Congreso General. Tras la muerte del protector, su reemplazante sería una persona que dejase nombrada. 


El Poder Legislativo General se componía de dos cámaras aptas para reunirse cada dos años por cincuenta días. Los miembros del senado, inamovibles, cinco por cada una de las tres Repúblicas confederadas, eran nombrados por el Protector entre los propuestos por los colegios electorales y sus funciones resultaron análogas a la de los censores de la Constitución vitalicia. 
Los representantes que debían ser siete por cada una de dichas Repúblicas, tenían un período de seis años y su origen provenía de la elección por el Congreso General de la Confederación entre los designados por los colegios electorales para su respectiva Cámara. Entre sus funciones estaban incluidas las de iniciar los proyectos de ley concernientes a los ramos que pertenecían al Gobierno General. Los colegios electorales no elegían sino proponían senadores, representantes y hasta presidentes de las Repúblicas confederadas. La condición de propietario o industrial aparecía como requisito esencial para formar parte de ellos.

Cada República pagaría las deudas que hubiera contratado antes del pacto; las de la antigua República peruana se dividiría, lo mismo que sus créditos, entre las dos nuevas Repúblicas, Nor y Sud- peruanas, a juicio del Congreso General. Un artículo especial implicaba una amenaza virtual a la integridad del Estado Sur del Perú; pues ordenaba que cada una de las tres Repúblicas, tuviera cuando menos, un puerto mayor para mantener el comercio con las naciones extranjeras. La moneda de aquellas (repúblicas) circularía en todo el territorio de la Confederación. Los votos de las Asambleas se Sicuani (Sur-Perú) Tapacarí (Bolivia) y Huaura (Nor-Perú); Santa Cruz fue proclamado Protector de la Confederación para el primer período. 


Firmaron el pacto de Tacna por el Estado Nor-Peruano el obispo de Trujillo Tomás Diéguez, el vocal de la Corte Superior de Lima, Manuel Tellería y el Coronel Francisco Quiroz;  por la República del Sur-Peruano el obispo de Arequipa, José Sebastián de Goyeneche, el juez de Ayacucho, Pedro José Florez, y el coronel Juan José Larrea; Por Bolivia, el arzobispo de la Plata, José María Mendizábal, el vocal de la Corte Suprema, Pedro Buitrago, y el coronel Miguel María de Aguirre.
El proyecto sin debate en Tacna había sido convenido ante (dice Sánchez de Velasco, memoralista de la época) entre los plenipotenciarios bolivianos Aguirre y Buitrago, el vicepresidente Calvo y sobre todo, Santa Cruz, quien, con el objeto de llegar a ese acuerdo, viajó especialmente a la Paz, donde fue recibido con bailes y música, banquetes y corridas de toros que se prolongaron durante cuatro días.


Fuente: Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Primera Edición 2005. Tomo 2. Editada por el Diario "El Comercio" de Lima 
Capítulo 22 Pág. 122-124

 

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