miércoles, 16 de octubre de 2013

El Imperio Carolingio

Hacia el siglo VII, Europa seguía dividida y fragmentada en una multitud de reinos germanos; el desorden, las guerras y disputas territoriales continuaban y las fronteras nunca permanecían estables. Sólo el reino Franco, por obra de la dinastía Carolingia, fue consolidando poco a poco un poder central poderoso, sometiendo a los reinos más débiles de su entorno. 


De esta dinastía surgió un extraordinario estadista,conocido con el nombre de Carlomagno, quien impulsó este proceso hasta formar el gran imperio carolingio, el mismo que recuperó la noción de Estado, desaparecida con la caída de Roma, uniendo a la antes fragmentada y dividida Europa. Con el imperio se aceleró el proceso de unificación cultural del continente, al mezclarse con mayor intensidad los elementos germanos y grecolatinos y cristianos, sentándose las bases para el nacimientos de las futuras naciones europeas. 
Esta dinastía se inició con Carlos Martel, el líder franco que detuvo el avance árabe sobre Europa en la célebre batalla de Poitiers, el año 732. El avance del islamismo había producido alarma en los reinos germanos, que ya abrazaban el cristianismo, por lo que tal hazaña le dio la autoridad moral a Carlos Martel para expandir el reino Franco (que en ese entonces estaba bajo el mandato de la dinastía merovingia), pidiendo la sumisión de los reinos menores e ir derrotando a los más rebeldes. Esta política fue seguida por su hijo Pipino "el Breve", quien destrona a la dinastía merovingia y  fundada la dinastía Carolingia; pero será el  nieto de Carlos Martel,  Carlomagno o Carlos "el Grande", que inicia el imperio carolingio.

Carlomagno fue nombrado rey el año 768 d.C.  y deseaba seguir expandiendo el reino y difundir el cristianismo católico. Para ello inició una campaña de conquistas militares hasta ser un imperio.
El Imperio Carolingio anexó la mayor parte de Europa central y de la parte norte de Italia, tomando como capital la ciudad de Aquisgrán (actual Alemania). 
Frente a este liderazgo indiscutible y a sus acciones en defensa del Papado, el año 800 d.C. Carlomagno fue coronado emperador por el papa León III, quien le colocó la corona de oro de los antiguos emperadores romanos.


Con este acto simbólico se estaba restaurando el imperio romano de Occidente; pero en realidad el imperio carolingio (duró no más de 80 años) no dejó de ser un gran reino Franco y continental, aislado del Mar Mediterráneo. El verdadero significado histórico del acto fue la alianza que establecerían el Papado y los grandes reyes, la cual fue determinante para la subsistencia de la Iglesia católica. 
Carlomagno hizo que su gran organización descanse sobre el clero o clase sacerdotal, no solo por el significado espiritual, sino por la ventaja de contar con gente instruida (los sacerdotes eran los más preparados). De esta forma, convirtió a los obispos en verdaderos funcionarios estatales, dándoles tareas administrativas. Además implantó la teocracia cristiana-católica, es decir, su gobierno lo dirigió vinculado a la Iglesia católica, por consecuencia, a la institución del papado, ejerciéndolo, según él, en representación de Dios. La misa dominical y el bautismo de los niños se hicieron obligatorios, haciendo que la Iglesia refuerce la disciplina eclesiástica y el control sobre los fieles. Esto traería tres consecuencias básicas en los siglos sucesivos, con respecto a la relación entre los reyes y la Iglesia: Los reyes se consideraron solo responsables ante Dios; los pontífices máximos de la Iglesia Católica (papas) y los monarcas, colaboraron entre sí para fortalecer sus respectivas autoridades. Años después, los monarcas y la Iglesia se enfrentarían entre sí. 

Los pilares en donde descansó la ambiciosa política imperial de Carlomagno fueron:

La guerra: Carlomagno pasó la mayor parte de su vida tanto para ensanchar su imperio como cristianizar a la fuerza a los paganos. Se enfrentó a los lombardos, sajones, eslavos, avaros; aglutinando a una multitud de pueblos e imponiendo una nueva unidad en Europa occidental, bajo la cohesión de un imperio duro y poderoso. 

La organización: Dividió en imperio en condados, marcas y ducados con un sistema de distribución de poderes, en base a jerarquías, lideradas por miembros de la aristocracia, a quienes se les entregaba una extensión de territorio, exigiéndoles plena fidelidad a la investidura del emperador (sistema conocido como vasallaje). El mismo Carlomagno viajaba mucho, convocando asambleas y renovando los juramentos de fidelidad. 
Para combatir la corrupción, instituyó los llamados "misi dominici", que en número de dos (uno civil y otros eclesiástico) supervisaban la acción de los condes recibiendo denuncias, investigando abusos e imponiendo sanciones. Convirtió a los obispos y a otras autoridades eclesiásticas en verdaderos funcionarios estatales, dándoles tareas administrativas y finalmente, interviniendo en su propio nombramiento (derecho de la investidura laica).
Con la ayuda de sus mejores juristas promulgó los llamados "capitulares", normas que pretendían regular aspectos de los más diversos, desde la manera de administrar una provincia hasta la forma de cuidar las gallinas en las granjas. 

Cultura: Promovió una época de renovación cultural: se recopilaron antiguos manuscritos griegos, se organizaron concursos literarios, se perfeccionó el idioma latín, se crearon escuelas para la formación del clero (escuela conventual), la nobleza (escuela palatina) y para el pueblo (escuela parroquial).

Tras la muerte de Carlomagno en el año 814 d.C. le sucedió su hijo Ludovico Pío (o Luis "el Piadoso"), quien luchó por la unidad del Imperio, aunque sin mucho éxito ya que luego el imperio fue dividido entre sus tres hijos en el año 843. Posteriormente fue nuevamente dividido a sus descendientes, quedando fragmentado en cinco reinos pequeños y débiles, con la excepción del reino de germania, en donde se fundaría el Sacro Imperio Romano Germánico. En los territorios que una vez fue el imperio carolingio se formaron luego los estados feudales que dieron origen a las actuales naciones de Francia, Italia y Alemania

Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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