jueves, 21 de febrero de 2013

Sacsaywaman y el Coricancha: Los templos más apreciados por el Imperio Inca

Entre las construcciones más imponentes del Tawantinsuyu figuraba Sacsaywaman, llamada popularmente "fortaleza", pese a que, como dice Pedro Cieza de León, fue un templo dedicado al Sol, si bien construido con magnitudes monumentales que a los españoles les pareció fortaleza, dándole este falso nombre con el que ha quedado hasta hoy. Dicha obra fue para ser utilizada como defensa en ocaciones de emergencia. Por eso comprendía varios arsenales, casernas, terrazas, murallas, escalinatas y una torre de cuatro a cinco pisos, en la que 5 mil guerreros podrían dar vitalidad a una guarnición y soportar una largo asedio. Es integramente una obra de piedra, muchas de proporciones colosales que superan las 80 toneladas de peso. El que inició su edificación fue Thupa Yupanqui, terminándola después de 20 años gracias a la persistente labor de 20 a 30 mil mitayos: una mano de obra aportada por la totalidad de las etnias, que por turno enviaban a sus trabajadores.


A la par de Sacsaywaman, otro edificio impresionante por su imponencia y riqueza era el Coricancha, uno de los dos templos más venerados por la etnia Inca, por estar dedicado a su progenitor mitológico: el dios Sol. El recinto de forma rectangular tenía un área de 400 pasos de perímetro. Su arquitectura, de pura piedra perfectamente tallada y ajustada, no conocía de mezcla alguna. Lo que allí deslumbraba era su opulencia en oro. En su interior se veía una cornisa de dicho metal de cuatro palmos de ancho. Sus puertas también estaban revestidas con el mismo metal y aledaño se contemplaba un jardín, en donde las plantas, sobre todo el maíz, se moldearon en oro y plata simulando su tamaño natural e incluyendo las efigies de jardineros y de otros cuidadores. También se podían apreciar 20 llamas bañadas en oro de tamaño natural. En el interior del jardín se levantaban cuatro santuarios con sus muros interiores y exteriores tapizados con placas de oro. El santuario principal tenía en el testero mayor la imagen del dios Sol y a los sus lados se conservaban las estatuas de los sapaincas hechas con arte exquisito (huaoquis), sentados y vestidos con trajes como los que habían usado en vida; también con sus joyas, e incluso los cabellos y uñas de los soberanos que representaban. Solamente la estatua de Guayna Qhapaq estaba colocada frente a frente del ídolo del Sol., por considerar que había sido su hijo más dilecto. Los otrtos santuarios estaban consagrados a la Luna, Rayo, Arco Iris y a la estrella Venus.

Leiner Cardenas Fernandez

Historiador de profesión y especialista en informática educativa por convicción.

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