martes, 3 de marzo de 2015

La rebelión de los bóxers

Se sucedieron constantes sublevaciones populares en la China, contra la dominación extranjera. De mayor trascendencia fue la resistencia enérgica que hicieron los mismos chinos. La sociedad de puños armónicos, llamados comúnmente los bóxers (sociedades secretas que practicaban una especie de boxeo), organizó, en 1900, un movimiento nacionalista para arrojarlos del país. Los rebeldes ocasionaron mucho daño a la propiedad, sitiaron a las delegaciones de Pekín y mataron a centenares de extranjeros, entre ellos, al ministro de Alemania. Esta rebelión fue aplastada por una fuerza expedicionaria de británicos, rusos, japoneses, alemanes, franceses y norteamericanos, que concluyó con la toma de Pekín. 


La rebelión de los bóxers tuvo las siguientes consecuencias:
  • Surgió la rivalidad entre los mismos saqueadores.
  • La dinastía Manchú, que gobernaba en aquella época, llegó a una extrema decadencia, al grado de no poder mantenerse sola, puesto que necesitaba el apoyo de potencias extranjeras.
  • Los británicos y japoneses concertaron, en 1902, una alianza para proteger algunas zonas que se proponían explotar contra las intrusiones de los rusos y alemanes.
  • El pueblo chino exigía reformas, anulando la influencia de los europeos. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

La organización de la iglesia en el Perú

La iglesia católica en el Perú fue y es una institución profundamente jerarquizada y vertical. Encabezada por el Papa, residente en Roma, era gobernada por la jerarquía eclesiástica, compuesta por los arzobispos y obispos, y a través de un clero de dos clases: Clero regular y Clero secular. El primero estaba constituido por los sacerdotes de las órdenes religiosas que hacían vida de comunidad en los conventos y los segundos por lo que no hacían vida de comunidad en los conventos y no pertenecían a una orden religiosa. 


El territorio fue dividido en jurisdicciones o provincias eclesiásticas, estableciendo en ellas arzobispados, obispados y curatos. 

Arzobispados: Eran las máximas autoridades de las provincias eclesiásticas. El primer arzobispo fue el de Lima, habiendo sido fray Jerónimo de Loayza, sacerdote dominico y el segundo arzobispo fue Santo Toribio de Mogrovejo, considerado el organizador de la iglesia peruana; ambos realizaron obras de bien social. Posteriormente fue elevado a la categoría de arzobispado la diócesis de Chacras (actual Bolivia).

Obispados: Los obispados, que constituían propiamente las provincias eclesiásticas, fueron los siguientes: el del Cusco, Arequipa, Trujillo y Huamanga; además de otros ubicados fuera del actual Perú, pero que por aquellos tiempos pertenecieron, inicialmente, al arzobispado de Lima y, así mismo, al virreinato del Perú.

Curato o parroquias: Estaban a cargo de los sacerdotes o curas (los que curan las almas), y constituían propiamente los distritos eclesiásticos, desempeñados mayormente, por sacerdotes criollos y mestizos, se hallaban radicados en los pueblos donde se encargaban de difundir las enseñanzas católicas y la administración de los sacramentos (bautismo, eucaristía, confirmación, penitencia, matrimonio, etc.) Se les llamaba curas o párrocos y a las iglesias que ellos regían "iglesias parroquiales" o parroquias. En muchas de éstas se impartían conocimientos, es decir, se dedicaban a la enseñanza elemental. 

La iglesia disfrutó de rentas para su sostenimiento y de singulares prerrogativas o privilegios. Entre las rentas figuraban:


  • Los diezmos, impuesto que consistía en la entrega que los particulares tenían que hacer, de la décima parte de los frutos de la tierra y de los ganados. 
  • Las donaciones en dinero o en propiedades y los legados testamentarios (en favor de la iglesia y de obras de caridad). 
  • Los derechos parroquiales (bautizos, matrimonios, misas, limosnas, etc.) 


Entre sus prerrogativas, la iglesia se hallaba exonerada de todo gravamen o contribución que pesaba sobre los particulares, es decir, que no pagaban impuesto alguno al Estado. 

La iglesia y el Patronato Regio

La alianza entre la Iglesia y Estado quedó constituida por el llamado "patronato regio" otorgado por el Papa, por el cual los reyes de España tenían el derecho de nombrar a las autoridades eclesiásticas (arzobispos, obispos, curas, etc.), previa aprobación del sumo pontífice; así como determinar el territorio de cada obispado y dar la autorización previa para la circulación de las Bulas pontificias (ordenanzas y/o decretos papales para ser cumplidos por las autoridades religiosas).A cambio de ello, la corona española debía asumir el sostenimiento económico de la iglesia, procurándole rentas suficientes. 



A pesar de que cada poder, el eclesiástico y el político virreinal, entendía lo necesario que era la ayuda del otro, pues estaban al servicio de una misma causa (velar por la difusión de la religión católica y por los intereses de la corona española), no dejaron de surgir luchas ni rivalidades entre ambos. Hubo muchas causas, entre ellas destacan:


  • Los virreyes controlaban las conductas de las autoridades eclesiásticas.
  • La iglesia se creía con derecho de vigilar al virrey y a las autoridades políticas, desde un plano moral, por tratarse de personas católicas subordinadas al Papa. 
  • Por intermedio del tribunal de la santa inquisición, la iglesia vigilaba las actividades de la población, teniendo gran poder sobre ella.

Las órdenes religiosas

Fueron organizaciones de la iglesia católica que, bajo la advocación de un santo, tuvieron como tarea el adoctrinamiento de los indígenas dispersos por todo el territorio. Todas ellas fundaron conventos y monasterios, edificando hermosas iglesias en Lima y otras ciudades del Perú. Las órdenes religiosas que llegaron fueron las siguientes:

Los Dominicos: Fue la primera en llegar al Perú con Fray Vicente Valverde en 1532, que fue considerado el primer Obispo del Perú. Su primer convento lo construyó sobre el templo Inca  del Coricancha (Cusco); fundó en Lima la Universidad de San Marcos (1551) e implementó inicialmente el tribunal de la santa inquisición. Destacó por su defensa a los pobladores andinos, siguiendo la lucha del fraile dominico Bartolomé de las Casas, y por su gran valor de adoctrinamiento de las poblaciones indígenas. Los dominicos fueron los primeros en estudiar la lengua quechua. 


Los Franciscanos: Llegaron al Perú en 1533, dedicándose especialmente a las misiones, es decir a la difusión del catolicismo al interior del país. Llegó a instalar conventos en Arequipa, Huamanga, Trujillo, Chachapoyas, etc. Construyeron el convento de Ocopa, en Huancayo. Fue una de las órdenes que más trabajó con misiones las inhóspitas regiones de la Amazonía. 


Los Mercedarios: Se establecieron en el Perú en 1533 y su centro de operación fue la ciudad de Lima. Explotó bienes inmuebles incursionando en las haciendas y otros tipos de negocio como repartimientos y encomiendas. Logró controlar a la santa inquisición desde mediados del siglo XVIII.


Los Agustinos: Vinieron en 1551 instalándose en Lima y en varias partes del Perú, esencialmente en los Andes, extendiéndose inclusive hacia el Alto Perú. Tomaron a su cargo el célebre santuario de Copacabana, a orillas del lago Titicaca, al partir del cual predicaron con gran eficacia la doctrina católica a las poblaciones indígenas del sur andino. 


Los jesuitas: Arribaron al Perú en 1568, como una organización moderna y poderosa, al servicio de la contrarreforma, es decir a la lucha contra los protestantes europeos. Con este antecedente, tuvo gran empuje en su labor misional en el Perú, asumiendo con gran éxito la administración de haciendas y fundando multitud de colegios, también incursionaron en el estudio del quechua y del aymara. Con los años, esta orden adquirió gran prestigio  e influencia en los ámbitos políticos, culturales y económicos. 
Los jesuitas fueron expulsados de España y sus colonias por orden del monarca Carlos III (1768), preocupado por el poder que tenía y las posiciones sobre las libertades políticas que dejan entrever. Esto constituyó un duro golpe para la cultura y la economía del virreinato. 




domingo, 8 de febrero de 2015

La Iglesia Católica en el Virreinato del Perú

España era una nación muy católica; desde un comienzo se ordenó que cada viaje de colonización llevase por los menos dos religiosos. los soberanos españoles se vieron envueltos en guerras religiosas por toda Europa para defender no solo sus intereses económicos, sino también a su religión, de quien se sintieron abanderados (Carlos V y Felipe II) que se enfrentaron a los protestantes de la Reforma religiosa. Esta fijación religiosa se trajo al Perú. 
Por eso desde inicios de la conquista, juntamente con los soldados españoles, vinieron también los sacerdotes. Mientras los primeros tuvieron como objetivo principal el sometimiento de los territorios en América y hacerse de fama y fortuna; para los segundos, su finalidad fundamental la constituía el adoctrinamiento de la masa indígena, su evangelización y conversión a la Iglesia Católica. 
Predominaría así, una marcada coordinación o alianza entre la Iglesia y el Estado, entre las autoridades eclesiásticas y las autoridades políticas virreinales. El papel de la Iglesia consecuente con la justificación moral de la colonización, se centraría en el adoctrinamiento o evangelización de las poblaciones nativas. Dicho papel se dejaría notar muy visiblemente en la educación, en el desarrollo artístico y en la difusión de la cultura. 


La población colonial fue predominantemente religiosa y alcanzó su mayor intensidad en el siglo XVII cuando el clero aumentó en número, poder político e influencia espiritual y social. Prueba de ello es que en esa época, Lima, con una población de 26 mil habitantes ya contaba con 19 iglesias y monasterios y que el 10% de esa población estaba constituido por sacerdotes, canónigos, frailes y monjas, que penetraron en la vida del pueblo, en cuyas familias era una actitud tradicional destinar a uno de los hijos para el sacerdocio y observar las prácticas del rezo y del rosario a la hora del Ángelus y las asistencias a las actividades de culto. Las procesiones del Señor de los Temblores y del Señor de los Milagros, cuyos cultos surgieron en el Cusco y Lima, respectivamente, son demostraciones de la fe y religiosidad del pueblo colonial. 



Una de las tareas principales de la Iglesia Católica fue el cumplimiento de la evangelización, por tal motivo para cristianizar a los indígenas se elaboraron libros guía con el fin de ayudar a los eclesiásticos en esta labor. los textos más utilizados fueron los catecismos. Algunos se escribieron en quechua y aymara para que los naturales pudiesen entenderlos. Fue tan fuerte la evangelización de los nativos, que incluso llegaron a zonas lejanas como la Amazonía con la intención de formar misiones. 

El catolicismo se difundió a todos los sectores de la sociedad colonial, pero la respuesta de los sectores populares fue distinta a la que la iglesia católica esperaba; muchas veces las creencias tradicionales de cada cultura se sobreponían a las enseñanzas católicas. 

domingo, 28 de diciembre de 2014

Los reinos aymaras

Se desarrollaron en las inmediaciones del lago Titicaca (altiplano) Su influencia llegó hasta el mar del Pacífico a las actuales regiones de Arequipa, Moquegua, Tacna en Perú y los valles del norte de Chile hasta Antofagasta. Por el norte y oriente hasta las selvas bolivianas y por el sur llegaron hasta el noroeste argentino. 



El altiplano estimuló el desarrollo de una economía basada en el pastoreo de llamas y alpacas y en los cultivos de altura como la papa.
La zona en donde se desarrollaron los reinos aymaras esta dividida en dos grandes regiones: Urcusuyo y Umasuyo.

Urcusuyo: Era la zona oeste del lago Titicaca, las tierras altas.
Umasuyo: Era la zona este del lago Titicaca, las tierras bajas. 

De esta manera el lago era una zona de intermediación. Alrededor se ordenaban 16 reinos aymaras. Cada uno de ellos pertenecía a la región Umasuyo o Urcusuyo.


Los aymaras practicaron el control vertical de los pisos ecológicos. Para obtener recursos de diferentes alturas fundaron colonias en diferentes pisos climáticos. Estas colonias también tendrían que ser consideradas dentro del territorio denominado por los aymaras. Las colonias del lado occidental recibían el nombre de Alla-yungas y las del lado oriental eran conocidas como las Mancas-yungas.
Dentro de estos reinos los más importantes fueron los Collas (capital Hatuncolla) y los Lupacas (capital Chucuito) Estos dos reinos estuvieron en constante rivalidad. 
Los reinos aymaras son contemporáneos las culturas chimú, Chincha y los Incas. Los reinos aymaras fueron herederos de las culturas Pucará y Tiawanaku.

Una de las manifestaciones de arquitectura funeraria son las chullpas, que fue una costumbre que comenzó después del florecimiento de los tiawanaku, y que se mantuvo incluso después de la invasión española.
Las chullpas más conocidas son las de Sillustani, a 20 km del lago Titicaca. Construidas en piedra, podían adoptar una forma cuadrada o cilíndrica. Alcanzan hasta 12 mts de altura. El fardo funerario se colocaba al interior de la chullpa. Una pequeña puerta abierta a flor de tierra permitía el ingreso a la torre. Se dice que fueron sepultados ahí los jefes collas. 



El gobierno de los reinos aymaras era dual, por ejemplo los reyes lupacas eran dos. Uno recibía el nombre de Cari y el otro el de Cusi. Como en otras sociedades, debajo de los reyes se encontraba la nobleza. La nobleza lupaca tuvo por encargo el mando de cada una de las provincias. A su servicio estaban dos sectores sociales:
  • Los mitani: Debían trabajar ciero número de días del año. La figura de los mitani es muy parecida a la de los mitayos incas.
  • Los yana: Eran servidores de la nobleza de por vida. 


Estas poblaciones tuvieron una fuerte organización militar, prueba de ello son sus fortificaciones de los pueblos y el hecho de que escogían lugares para construir sus ciudades. 

Los aymaras vivían de dos actividades:

  • La ganadería: Basada en la explotación de la llama y alpaca, las cuales le proporcionaban lana y carne (charqui). En los reinos aymaras se encontraba la más grande concentración de auquénidos de toda la región andina.
  • Agricultura: Basada en el cultivo de la papa, llegándose a conocer más de 200 variedades. El tipo de clima de la región altiplánica (frío extremo y sequedad) favoreció el desarrollo de técnicas de conservación de alimentos, como la elaboración del chuño (papa deshidratada) y el charqui (carne de llama deshidratada). Otros alimentos eran deshidratadas como la Oca y las frutas. De este modo los aymaras podrían conservar sus alimentos por mucho tiempo. 


los reinos aymaras sobrevivieron hasta que fueron conquistados por los incas en el siglo XVI. Estos reinos mantuvieron su organización durante el imperio incaico y durante los primeros años de la invasión española. 

martes, 23 de diciembre de 2014

Los tejidos Paracas

Uno de los grandes aportes de la cultura Paracas es sin duda la textilería, tanto por su belleza como por su perfección en las técnicas empleadas. 
Los tejidos de la cultura Paracas, considerado entre los más bellos del mundo, son de hilo de algodón y de lana de auquénidos. Dentro de las técnicas empleadas destacan: trama y urdimbre simple, uso del brocado y bordado, tejido de aguja, adornos de gasa, telas simples y pintadas, telas bordadas, el torcido y el trenzado. 


Trabajaron básicamente 7 colores, pero llegaron a obtener hasta 190 matices; se sabe que hay mantos que tienen hasta 22 matices. 
Los mantos miden 2.5 mts.  de largo por 1 mt. de ancho aproximadamente. Sobre telas de lana o algodón se bordan motivos en lana: seres mitológicos y motivos geométricos. La combinación de colores es perfecta. 
Hicieron piezas de indumentaria doméstica y ceremonial. Destacan: 
  • Los turbantes (Llautos)
  • Las túnicas (Unkus)
  • Los mantos (Yakollas)
  • Las faldas (Waras)


También hicieron prendas de carácter funerario, de calidades variadas. No sólo destacan algunos por su belleza; incluso los tejidos burdos destacan desde el punto de vista técnico por sus tamaños: uno medía más de 50 mts. de largo por 7 mts. de ancho.


El tejedor de Paracas sintió marcada inclinación por el algodón, blanco o leonado, que a pesar de ser difícil de teñir presentaba consistencia. Para los tejidos bordados prefirió la lana de auquénidos. 

En cuanto al tinte utilizaban a la cochinilla o magno para el color rojo, el azul con el añil lo obtenían de alguna indigófera. No ha sido posible identificar a los amarillos, aunque se sabe que son de origen vegetal, probablemente de chilca. Los verdes se conseguían sobre el añil, y para obtener otros tonos, se quebraba los colores retiñendo los hilos y las telas.
Los tintes se guardaban en bolsitas de cuero, siendo todos muy intensos. Combinándolos lograron el color celeste y el naranja, el tabaco y el índigo.  

Las figuras de estos mantos son de contorno recto y curvilíneo. Las primeras son representaciones convencionalizadas del felino y el cóndor, mostrando los felinos muchos atributos del jaguar de Chavín, y los cóndores dos cabezas, teniendo el cuerpo y las alas intervenidos por otras aves. Las figuras de contorno curvilíneo pueden dividirse en cinco series: peces, reptiles, aves, mamíferos y seres antropomorfos. Los peces tienen cabeza y cuerpo de tales pero las extremidades son de hombres y empuñan cabezas-trofeos cortadas al enemigo;  los reptiles se subscriben a la lagartija de lengua flechada que muestra a un congénere menor en su espalada; las aves aparecen picando una flor o llevando un en el pico un pescado, también las hay idealizadas, luciendo largos apéndices desprendidos del pico y con la figura emblemática del felino en el vientre; y los felinos representados en posición lateral con el rostro de frente, llevando una planta o fruto de adorno en la cabeza, el lomo o la cola. 
Las figuras antropomorfas representan a pequeños demonios o geniecillos de contornos lineados y poligonales, semidesnudos y encorvados, vistiendo un faldellín, y en la cabeza un magnifico tocado con diademas y cabelleras artificiales. Los diablillos muestran una marcada belleza, su variedad es notoria, existen mantos en que estos diablillos son muchos y todos diferentes, pero es difícil señalar cual de ellos está más artísticamente representado. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Los tres reinos

Las postrimerías de la época de los Han estuvieron marcadas por las intrigas y las luchas, tanto fuera como dentro de la corte. El propio emperador Han, Xiandi, sin autorización alguna que ejercer, se vio obligado a buscar apoyo y refugio en las ciudades de Changan y Louyang. Pero ya era tarde, el poder se disputaban entre los generales del ejército y los señores de las guerras locales. Uno de aquellos generales llamado Cao Cao, logró controlar el norte del imperio Han y fundó la dinastía Wei, al tiempo que establecía un reino con capital en Louyang. Consolidada su posición, Cao Cao ofreció su protección al débil emperador, a quien casó con una de sus hijas. En el año 220 d.C. un hijo de Cao Cao, Cao Pi, destronó al emperador Xiandi y tomó para sí el título de emperador, con lo que puso fin a la dinastía Han. Al año siguiente, en el Oeste, otro general, Liu Bei se autoproclamó también emperador, estableciendo la dinastía Shu Han, que originalmente tomó el nombre dinástico de Han. Por su parte, un tercer general, Sun Quan, fundó la dinastía Wu al sur, en el 223 d.C. Los gobernantes de estos tres reinos se declararon así mismos herederos legítimos de la dinastía Han. La rivalidad y tensión entre ellos era por demás evidente. En el año 263 d.C. el emperador Wei, Yuandi, logró conquistar el reino Shu Han. Sin embargo, en el año 265 fue destronado por uno de sus generales, Sima Yuan, quien se entronizó con el nombre de Wudi y fundó su propia dinastía, la de los Jin. 


 

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