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jueves, 16 de julio de 2015

La Inquisición en hispanoamérica

La organización del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición fue casi la misma en América que en Europa; la diferencia más importante fue la exclusión de la población indígena del fuero inquisitorial, pues esta aún estaba siendo instruida en la religión católica. Esto provocó que el Santo Oficio en América fuera una institución sobre todo urbana, mientras que en la Península Ibérica cumplía su labor en las zonas rurales. Fue Fray Bartolomé de las Casas quien, desde México, en 1516, pidió establecer el Tribunal, pues temía brotes de herejía que pudieran contaminar a los nativos. Pero el Tribunal llegaría más tarde. En una inicio, al no haber en América clero secular, el Papa concedió al clero regular, es decir, al compuesto por los monjes de las órdenes, facultades especiales para velar por la fe y la moral en bulas emitidas entre los años 1521 y 1522. Así, los monjes actuaron como inquisidores hasta que el clero secular, en concreto los obispos, asumió esa función en 1535. La inquisición quedó oficialmente establecida en el Perú en 1570 y en México en 1571. 


martes, 5 de mayo de 2015

Grupos que perseguía la inquisición

El santo oficio persiguió a los siguientes grupos: 

Herejes: Eran las personas que tenían opiniones o creencias contrarias a la doctrina difundida por Cristo y resguardada por la iglesia católica.

Judíos:  Los llamados judaizantes o marranos guardaban, ante la represión, una vida religiosa doble: públicamente eran católicos que participaban de los ritos de la iglesia y en lo privado hacían sus rituales judíos. Con la invasión a América, muchos judíos migraron en busca de una mejor vida. La iglesia y la inquisición no podían juzgar a los judíos para procesarlos, tenían que haberse convertido al catolicismo previo al bautizo. 

Moriscos: Conocidos también como los mahometizantes, así como los judíos, llevaban una vida religiosa doble, pero la religión que profesaban era la musulmana.

Protestantes: En cuanto a los protestantes o luteranos, eran también perseguidos, ya que la prédica que hacían iba en contra de la organización eclesiástica, de los principales dogmas católicos y de las tradiciones de la iglesia.  Se sabe que algunos protestantes incitaban a asesinar a los fieles católicos, como ocurrió en Francia con las guerras de religión. 

Místicos: También conocidos como los alumbrados, eran hombres y mujeres que hacían sus reuniones, al igual que en los casos anteriores, de forma clandestina. Combinaban las exigencias del ascetismo con desbordes de sensualidad.

Otros: Eran delitos también perseguidos por el tribunal del santo oficio la blasfemia, es decir, las afirmaciones injuriosas contra Dios, la virgen y los santos; la bigamia, que no es otra cosa que contraer nupcias por segunda vez sin haber disuelto legalmente el primer matrimonio, en ese entonces imposible, salvo de viudez o casos especiales;  y la superstición, dentro de lo cual entraban quienes practicaban la brujería, la adivinación, la idolatría, entre otras. 




El resurgimiento del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en España

Para fines del siglo XV, la inquisición estaba casi desaparecida en la península ibérica; pero en ese momento era mayoritariamente cristiano, donde se luchaba aún contra los musulmanes y donde había una amplia población judía. Ese escenario y no la reforma protestante fue el principal motivo para que se reavivara el tribunal del santo oficio de la inquisición. En 1478, el Papa Sixto IV envió a los reyes católicos una bula en que los autorizaba a instaurarlo para defender la fe en su territorio. Sin embargo, concentrados aún en la reconquista y temiendo que dicha medida los obstaculizaría, los reyes católicos esquivaron en un inicio la iniciativa papal. No se trataba de una medida que buscara emprender persecuciones religiosas. En realidad, el tribunal planteaba en los albores de la edad moderna con fines semejantes a los que había tenido en los tiempos medievales; evitar la deformación de la doctrina católica, respetando, en cambio, a quienes mantenían su credo; pero no siempre fue así. 


En 1480, instados nuevamente por el Papa, los reyes católicos debieron proceder a establecer el tribunal del santo oficio de la inquisición en España, con el principal objetivo de limpiar la nación de herejes y judíos. En esta época aparece la figura del famoso el inquisidor Tomás de Torquemada, quien se hizo conocido por su extrema crueldad, capaz de ver herejes y sacrílegos en cualquier parte. En 1542, centralizando los diversos tribunales particulares de la inquisición episcopal y monástica, que funcionaban en diferentes partes de Europa desde siglos anteriores, el Papa Paulo III estableció un tribunal supremo de la inquisición, al que convirtió en una congregación pontificia con el título de santo oficio de la iglesia universal. El procedimiento de investigación inquisitorial concluía con la aplicación de las penas a las que habían sido condenados los acusados: desde la simple penitencia hasta la pena capital, usualmente usaban la hoguera. En España, la inquisición se convirtió en jurisdicción del Estado. Por esta vía penetró en América. Se crearon tribunales del santo oficio en Lima en 1570 y en México una año después. Esta institución varió notablemente según el lugar y la época en que se desenvolvió y si bien surgió como una entidad que velara por la doctrina de la fe católica, pronto se convirtió en un instrumento de terror antes que religioso, político, que desencadenó auténticas cacerías de brujas y despertó, en muchos casos, reacciones adversas. Curiosamente dichas reacciones hicieron menos blanco en la iglesia católica, que era finalmente la promotora, que en el Estado. 

domingo, 3 de mayo de 2015

Los orígenes medievales de la Inquisición

En el año 1231, en la etapa final de las cruzadas el Papa Gregorio IX había establecido el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, una institución judicial para combatir las herejías y otras prácticas contra la fe y la unidad cristiana. En ese tribunal, la Iglesia y el Estado, en concreto el Sacro Imperio Germánico, bajo Federico II, se organizaron de manera conjunta para mantener la paz social y defender la fe. La influencia del tribunal varió según cada país, y dependió, en algunos casos, del Estado más que el Papa. En adelante tras un periodo de consolidación, en muchos lugares, el Santo Oficio prácticamente desapareció. Pero su papel sustantivo llegaría con la Contrarreforma.  


 

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